Moisés Narváez Valverde trabajando en la reconstrucción de la iglesia Nuestra Señora de la Asunción de Masaya.

De la pandilla a una Escuela-Taller que cambió su vida

Tras ser víctima de la vagancia, la droga y el alcohol, ahora aprende albañilería, y es un alumno destacado Clarissa AltamiranoCORRESPONSAL/ [email protected] Su vida transcurría entre pandillas, consumo de licor y drogas. Visitó la cárcel en cinco ocasiones, su vida iba por un despeñadero. Cuando llegaba a clase se sentía como “animal raro”, era rechazado […]

  • Tras ser víctima de la vagancia, la droga y el alcohol, ahora aprende albañilería, y es un alumno destacado

Clarissa AltamiranoCORRESPONSAL/ [email protected]

Su vida transcurría entre pandillas, consumo de licor y drogas. Visitó la cárcel en cinco ocasiones, su vida iba por un despeñadero. Cuando llegaba a clase se sentía como “animal raro”, era rechazado por sus compañeros, a quienes temía acercárseles por su fama de ser miembro de la pandilla de “Los Arroyeros”.

Pero ahora Moisés Narváez Valverde, a sus 21 años, ha hecho un alto en el camino y ha decidido dejar atrás la vagancia y abandonar las malas compañías. Moisés dedica todo su tiempo y energía a sus estudios, que concluirá este año, y ha logrado destacarse como uno de los mejores alumnos de la Escuela-Taller de Masaya, en la especialidad de albañilería.

Narváez recuerda que cuando ingresó a la Escuela-Taller de Masaya, inicialmente lo vio como un pasatiempo, pues trataba de evadir los problemas familiares, y dado que algunos de sus amigos estaban en la misma escuela, “me sentía mejor estando en compañía de ellos, que en la casa”, añade.

No obstante, poco a poco Moisés se percató de que se fue apartando del licor y las drogas, y hasta del robo, delito que también practicó. Recuerda que fue detenido por las autoridades en muchas ocasiones, y “salía de la cárcel por ser menor de edad”, refiere.

UN ALUMNO CON MAYOR RENDIMIENTO

El profesor Félix Marcenaro, de la especialidad de albañilería, cuenta que a su llegada al taller Moisés tenía un comportamiento poco amigable, estaba aislado, no tenía amistades; pero “ahora es uno de los alumnos más sociables y de mayor rendimiento académico”.

Señala que “algo que tenemos en la escuela-taller es el estudio personalizado”, el maestro tiene pocos alumnos y puede darles una mejor atención, “eso ayuda tanto al maestro como al alumno para elevar el rendimiento académico”, apuntó el docente.

Moisés aconseja a los jóvenes que andan por el mal camino que hagan un alto y que se dediquen a estudiar o trabajar, porque “el vicio y la vagancia no dejan nada. Lo único que ocasionan son problemas y sufrimientos a la familia. “¡Gracias a Dios me alejé de eso!” exclama.

Moisés expresa su satisfacción porque su familia “ahora se siente feliz viéndome estudiar y no verme metido en problemas. Era triste ver a mi madre llorar por mi causa, desvelarse esperándome a medianoche, ¡cómo le quitaba la vida! Para el futuro tengo planeado concluir mis estudios de secundaria y casarme”, sostiene.  

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