Hermandad internacional

Arcadio Xavier Arana Poveda

Recordemos el octubre de mil novecientos noventa y ocho, en que el huracán Mitch en menos de una semana, desató inundaciones, deslizamientos de cerros, miles de personas perdieron sus hogares, sus tierras, empleos; cosechas enteras quedaron arruinadas, caminos, puentes, escuelas, hospitales y otros edificios, fruto de décadas de inversiones en infraestructura por todos los países centroamericanos, fueron hechos desaparecer por el agua y el lodo, aproximadamente 10,000 personas muertas y la desaparición de miles más, las pérdidas económicas se estimaron en unos 5,000 millones de dólares, el equivalente al 17 por ciento del producto bruto de la región, fueron más de cuatro días en los que el huracán Mitch demostró con vientos superiores a los 200 km por hora y 25 pulgadas de lluvias que no hay poder humano capaz de detener la furia de la naturaleza.

Comenzando este nuevo siglo XXI, se nos han presentado catástrofes de la naturaleza como las producidas por el mismo hombre, varios devastadores terremotos sacudieron a diversos países, siendo una de las más afectadas la República de El Salvador, causando pérdidas económicas y lo más doloroso las pérdidas humanas, así como los damnificados, recientemente fuimos testigos el pasado once de septiembre del atentado terrorista en contra de los Estados Unidos de Norteamérica que dejó a más de 7,000 víctimas desaparecidas, pero la ayuda internacional nuevamente no se hizo esperar, la hermandad externa de los países canadienses, europeos, centroamericanos, japoneses, organismos internacionales como la Cruz Roja Internacional, PMA, BID, Comunidad Europea, Alianza Internacional, Save The Children, etc.; empezaron a coordinar sus actividades de apoyo ante estas emergencias, los esfuerzos siempre dirigidos a cumplir con la distribución de comida, medicinas, colchas y otras ayudas materiales, el inmediato auxilio por parte de UNICEF hacia los niños desamparados. El PMA, distribuyendo toneladas de alimentos como maíz, frijoles, aceites, pescado enlatado, pero el aumento de las necesidades cada vez es mayor y se pierde la capacidad productiva comentó el portavoz de dicho organismo.

El nicaragüense demostró en la tragedia de El Salvador sus grandes méritos hacia el prójimo, aportando al alcance de sus posibilidades su granito de arena, sea en víveres o monetariamente, ya que nosotros presenciamos el deslave del Cerro Casita y el sufrimiento de todo nuestro pueblo al igual que sufren actualmente estos hermanos, en ningún momento desamparamos a nuestros compatriotas, porque ellos extendieron sus manos en nuestro tiempo de dolor.

Las naciones han sabido explotar a lo máximo la cooperación internacional, comenzando a dar prioridad a la estructura habitacional, a las necesidades de alimentos y a los que más sufren, los niños, dando el uso que corresponde a los fondos de ayuda internacional de emergencia.

Los países, por medio de las autoridades correspondientes, sean estos organismos estatales como organismos no gubernamentales, hacen efectivo el destino de las donaciones hechas por las personas que actúan con valentía, generosidad y solidaridad, que tienen lástima al dolor y sufrimiento ajeno, porque la desesperanza, el abandono y el dolor sólo lo sufre el que lo siente.

Además el apoyo internacional que incluye la ayuda prestada, así como los fondos que se entregan, sirven para alentar al país devastado, en vísperas que se continúe un proceso de transformación político y social, una nueva era de paz, de gobiernos electos democráticamente, de un Estado de Derecho y crecimiento económico en un paulatino aumento.

El autor es abogado  

Editorial
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