- Desde Bin Laden hasta el presidente Arnoldo Alemán fueron parodiados ayer en el tradicional desfile en Masaya
Wilder Pérez R. [email protected]
El hombre más buscado del mundo fue también el más popular entre los satíricos disfraces que se lucieron este año en el desfile del Torovenado que se celebra en Masaya.
Las edades no influyeron, niños desde los siete años hasta personas mayores, se dedicaron a conseguir su disfraz de Ossama. Alguno hasta utilizó una bata lisa propia de los indígenas para hacerse pasar por beduino. El esmero fue tal, que cada “Bin Laden” convenció a sus amigos a que le acompañaran vistiéndose con atuendos camuflados, gafas, gorras, barbas pintadas, pantalones kakis y botas del color del suelo.
Sin embargo, lejos de destruir, el objetivo de la burla se basó en la característica propia del nicaragüense, basada en que “nosotros hacemos gracia hasta de la desgracia, no es que estemos contentos con los atentados en Estados Unidos, sino que lo hacemos porque es lo que se está viviendo, además, es un recordatorio a los jóvenes de lo dañino que puede ser el terrorismo”, comentó Luis Cardoza, un disfrazado de Monimbó.
SARCASMO POLÍTICO
Los masayas se dieron el gusto de hacer mofa del contexto internacional, pero no podían dejar a un lado la realidad interna del país. Grupos con afinidades partidarias desfilaron imitando a su contrincante.
Los casos más notorios fueron los que ironizaban sobre la forma de gobernar del presidente Arnoldo Alemán. Un grupo de niños desfiló con un muñeco representando a un menor muerto por hambre y por falta de medicamentos para su salud.
Otro grupo se disfrazó de la familia Alemán-Flores. Tras ellos caminaba un guardaespaldas empujando un carrito de bebé con una niña distinta a sus padres dentro, mientras gritaba una retahíla con la que pretendía poner en duda la paternidad de Alemán.
Otro fue más allá y se burló de Daniel Ortega. Con una bata color chicha repartió trozos de papel con dibujos de una vaca, un cerdo, un gallo y un billete resellado, más una bolsa que contenía una porción de tierra dentro, con el rótulo de “Tierra Prometida”.
La Policía de Masaya no reportó incidentes. Tras el paso del desfile sólo quedaban bolsas de plástico, papeles arrugados y zapatos nones sobre las calles vacías.