La piedra en el estanque

Douglas [email protected]

BARCELONA.— Pocos recuerdan en Europa el caso de la gente hambrienta de Centroamérica, de Nicaragua u Honduras, a pesar de que antes del 11 de septiembre era una de las principales noticias internacionales, y organismos como el Programa Mundial de Alimentos (PMA) informaban cada día sobre esa tragedia.

Los hambrientos centroamericanos siguen allí y pueden ser más cada día, pero de pronto el mundo volteó sus ojos hacia un conflicto mayor, el de Afganistán, y organizaciones que antes pedían aquí ayudas para enviar a Centroamérica están ahora solicitándolas para los refugiados afganos.

Por tanto, el futuro gobierno de Nicaragua tendrá que buscar soluciones duraderas, antes que calmantes, para los miles de campesinos que carecen de trabajo y alimentos, sin atenerse a las ayudas internacionales que podrían descender a partir del próximo año, tanto por la guerra como por la recesión económica mundial.

El escritor mexicano Carlos Fuentes comentó en España, la semana pasada, que “el conflicto que se ha iniciado puede tener los mismos efectos que se producen cuando se tira una piedra en un estanque”, porque “la calma se rompe y surgen una serie de círculos concéntricos cada vez mayores”, sin saber hasta dónde llegarán.

El enfrentamiento militar podría expandirse en el mundo, pero de hecho lo que ya se está generalizando es la crisis económica, y en Alemania, una de las economías fuertes de Europa, la confianza de los empresarios ha caído del 97 al 85 por ciento, al tiempo que en Estados Unidos el 40 por ciento de consumidores prevé recortar sus gastos y el 45 por ciento suprimir viajes.

América Latina es una región estancada en lo económico, a la vista de los analistas europeos. Centroamérica, por ende, está en peores condiciones, y en casos particulares —digamos Nicaragua—, problemas sociales como el de las familias campesinas sin trabajo y sin comida, también provocan a lo interno sus círculos concéntricos que pueden llevar al país a una crisis mayor, en que la inseguridad impida la recuperación del sector agropecuario.

A menos opciones laborales, más emigración o delincuencia. Ese ha sido el resultado general de la crisis económica en Nicaragua, lo que con el tiempo ha ido dificultando más la recuperación de la producción en el campo, por falta de mano de obra y por temor a perder inversiones de largo plazo.

Durante los últimos 20 años, Nicaragua ha contado con mucho apoyo económico de la cooperación internacional, pero el mundo es otro después de las acciones terroristas del 11 de septiembre y ese respaldo puede comenzar a caer. Los países ricos están a las puertas de lo que “puede ser una recesión más profunda y prolongada de lo que la gente espera”, indicaba esta semana el periódico londinense The Economist.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí