El INTA ha realizado pruebas sobre diferentes variedades de arroz, entre las cuales se destaca la Nicaragua 1, el INTA Dorado, y el Llano 4.

Experimentan con nuevas variedades de arroz

Práctica ha motivado mejores rendimientos María Antonia López M. [email protected] Las validaciones de variedades de arroz han sido la pauta fundamental para que los niveles de calidad y rendimientos productivos se hayan elevado en los últimos períodos. Luis Osorio, presidente del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA), manifestó que la entidad ha hecho convenios especiales […]

  • Práctica ha motivado mejores rendimientos

María Antonia López M. [email protected]

Las validaciones de variedades de arroz han sido la pauta fundamental para que los niveles de calidad y rendimientos productivos se hayan elevado en los últimos períodos.

Luis Osorio, presidente del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA), manifestó que la entidad ha hecho convenios especiales con la Asociación Nacional de Arroceros (ANAR), quienes tienen acceso para traer el material genético del que dispone el Centro Internacional del Arroz en Filipinas e ir experimentando.

El INTA ha logrado variedades como la Nicaragua 1, el INTA dorado y el Llano 4 entre otros.

Osorio manifestó que los productores han calificado a INTA N-1 en el mercado local en 30 córdobas arriba de los otros arroces en granza. Eso se debe al rendimiento, calidad, consistencia y peso “Es un grano largo que no debe envidiarle nada al producido por Estados Unidos”.

Añadió que se está experimentando con nuevos materiales “estamos dispuestos a sacar 3 a 4 variedades cada año, pero lógicamente las variedades las vamos mejorando para que no pierdan su valor genético”, aclaró.

Nicaragua tiene un buen acervo de material genético con el que puede trabajar, no sólo para arroz de riego sino de secano, porque el INTA ha validado a nivel nacional en todas las condiciones para suelos ácidos, arcillosos pesados y suelos livianos y para ciclos cortos donde llueve menos para ofertar al agricultor.

Camilo Somarriba, vicerrector de la Universidad Nacional Agraria (UNA), manifestó que las variedades han cambiado con el tiempo, como las ANAR, Altamira, y otras, pero ha habido un desgaste genético como sucedió con las Altamira 7 y 9, la Jalapa, que fueron introducidas en los años 70 y no se continuaron trabajando.

En los años 80 la producción de arroz disminuyó porque el material genético estaba desgastado y los rendimientos habían bajado.

Es hasta los 90 cuando una misión taiwanesa inicia un trabajo de recuperación genética y probar nuevas variedades, en el Centro Experimental de Sébaco.

Explicó Somarriba que en Nicaragua se obtienen las variedades por tres métodos: selección, introducción o irrigación.

Algunos investigadores consideran que se han perdido algunas variedades, cuando hay avances se da una erosión genética y al cabo de cierto tiempo se detecta la necesidad de mantenerlos porque presentan mejores condiciones de granos grandes, aperlados, de buenas condiciones organolépticas.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí