- El Ejército de Nicaragua aumentó en un 20 por ciento, respecto de las elecciones municipales, el número de efectivos que participan en el plan electoral de este año. La tensión ha subido de temperatura en esta ocasión, adecuando con ella el dispositivo militar preparado.
- General Javier Carrión: “No pretendemos militarizar las elecciones, sólo resguardarlas”
- Jinotega y Matagalpa, una zona del país más custodiada que el Triángulo Minero
Xiomara Chamorro [email protected]
Durante las elecciones municipales, el Ejército de Nicaragua desplegó 5,300 efectivos en un plan de cobertura electoral que en estas elecciones nacionales se ha visto rebasado en 1,200 soldados.
Ese incremento, en un plan que básicamente es el mismo de hace un año, se explica en la tensión política que hace prever a las más altas autoridades del país que es preciso tener preparado un plan contingente contra cualquier acto de violencia extrema.
“Estamos involucrando más personal militar, sencillamente porque ésta es una elección donde se elige presidente, y por lo tanto trae más pasión política y partidista y más tensión, es decir, no es un alcalde, es un presidente”, comenta el jefe del Ejército, general Javier Carrión.
No obstante, Carrión manifiesta que el Ejército no tiene previsto “militarizar” las elecciones, “sino resguardar el proceso electoral conforme a lo estipulado legalmente”.
“Tal vez sea un despliegue para unos muy fuerte para otros no tanto, eso depende de cómo se esté viendo la problemática política y la discusión de para dónde va el asunto para el cuatro de noviembre. A nosotros lo que nos compete es otra cosa, nos hemos reunido con los candidatos y nos han planteado que están por la vía de elecciones tranquilas, sin ningún tipo de problemas de romper el orden del país ni reclamos violentos, sin embargo, se ha especulado mucho qué puede pasar, y nuestro deber como militares es estar preparados para la variante más difícil, tener estudiada la variante más complicada para poder responder adecuadamente, de tal forma que aquí nuestra participación es lo estrictamente indispensable. De los 6,500 soldados que van a estar inmersos en el proceso electoral, algunos estarán vistos y otros no, y no se trata de que van a ver seis mil soldados en las calles, totalmente no”, asegura el jefe del Ejército.
UN DECRETO PRESIDENCIAL BAJO SITUACIÓN ORDINARIA
Carrión indica que todo el plan electoral en el que los militares están involucrados, ha tenido un proceso legal mediante el cual el Poder Electoral ha solicitado formalmente al Presidente de la República que ordene al Ejército de Nicaragua el apoyo que el Consejo Supremo Electoral necesita para realizar las elecciones.
Bajo ese decreto presidencial, el Ejército organiza un plan que a su vez es aprobado por el Ejecutivo, en este caso el despliegue de 6,500 soldados, una parte de ellos en apoyo a la protección de 2,109 JRV, 96 objetivos económicos entre estaciones de telecomunicación y subestaciones eléctricas, así como todos los centros de cómputo, y aseguramiento de todas las rutas de transportación de material electoral.
“Nosotros no tenemos la responsabilidad de orden interno si no es a través del Presidente. Todos los planes del campo, desarrollados por ejemplo en el Triángulo Minero, han sido autorizados por el Presidente, y la defensa de este plan electoral tiene un proceso legal igual”, indica Carrión.
“Todos los cálculos son en base a petición del Consejo. Después de ese ordeno presidencial, nosotros tenemos un ordeno interno para controlar el cumplimiento de este plan, hemos andado en los territorios en reuniones con las autoridades electorales y policiales, de tal forma de que se está viendo la ejecución del tendido del plan con las autoridades de todos los municipios”, señala.
UN DECRETO DE EMERGENCIA
Los reclamos e impugnaciones violentas que se teme se pueden desatar el día de las elecciones, han hecho que las autoridades consideren necesario que el Ejército tenga listo un “plan de contingencia ante crisis”.
Carrión indica que en este caso, el Ejército ya no podría actuar bajo el decreto presidencial que actualmente legaliza su participación en las elecciones nacionales, sino que sería preciso que el Presidente de la República decretara un estado de emergencia parcial o total conforme lo establece la Constitución.
La Constitución establece en su artículo 92 que “sólo en casos excepcionales, el Presidente de la República, en Consejo de Ministros, podrá en apoyo a la Policía Nacional, ordenar la intervención del Ejército de Nicaragua cuando la estabilidad de la República estuviera amenazada por grandes desórdenes internos, calamidades o desastres naturales”.
JINOTEGA, UNA ZONA DE CUIDADO
Aunque Carrión asegura que los órganos de inteligencia militar no han detectado planes de violencia contra la seguridad electoral, en la distribución de fuerzas en el territorio, el norte-centro del país aparece con el mayor porcentaje de vigilancia militar.
El General aduce que estos movimientos se realizan, no sobre la base de informaciones concretas, sino con base en la experiencia de las elecciones municipales, en las que los principales brotes de violencia, ocurrieron en esa zona del país.
Del total de 9,502 JRV que funcionarán en el país, el Ejército tiene prevista la protección de un 22 por ciento de ellas en cien municipios, particularmente donde la presencia policial es más escasa.
En los departamentos de Jinotega y Matagalpa, militarmente denominados “Sexta Región”, hay 1,406 JRV, de las cuales el Ejército custodiará 1,089 JRV, es decir un 77.45 por ciento.
La zona del departamento de Río San Juan y la RAAS, es otra zona priorizada, ya que de 166 JRV, la vigilancia militar se ejercerá en 103 de ellas, es decir, un 62.05 por ciento del total.
La tercera zona más vigilada será el Triángulo Minero con un 44.19 por ciento de JRV militarmente custodiadas.
CATORCE MIL KILÓMETROS EN 65 VUELOS
La primera etapa de la distribución del material electoral de las bodegas centrales del CSE hacia las cabeceras departamentales, se realizó vía aérea el pasado jueves, y concluyó el viernes, mientras mañana inicia una segunda etapa de los departamentos hacia los municipios vía terrestre, acuática y aérea.
“A partir de mañana comienza un sistema de seguridad adecuado con control de carreteras, al llegar al municipio se desmonta la seguridad departamental y se pasa totalmente a la seguridad municipal, y luego sucesivamente hasta la JRV. Hay lugares donde son dos días para llegar, un día para votar y dos días para regresar en las zonas más alejadas. Según la Ley, el material debe estar en la JRV un día antes, de ahí el Ejército hace cálculos para atrás, si se tarda ocho horas o dos días, entonces se planifica la salida para estar en tiempo según la Ley”, expresa.
En total, la Fuerza Aérea tendrá seis helicópteros y tres aviones para distribuir cerca de 80 mil libras de material electoral en 65 vuelos en la RAAN, la RAAS y Jinotega, localidades donde se abastecerá de material electoral a 1,250 JRV.
La Fuerza Naval transportará 23,148 libras de material electoral, particularmente en la RAAN y la RAAS, mientras 238 vehículos de transporte terrestre ubicará unas diez mil libras.
UN “PADRÓN MILITAR”
El voto militar siempre es objeto de una organización particular. En las elecciones municipales, los militares movilizados se vieron privados de la posibilidad de votar por el candidato a alcalde de su preferencia en el municipio en que residen. Sin embargo, para no entorpecer el derecho a votar de los soldados, las autoridades militares y electorales decidieron en esa ocasión, que el militar podría al menos votar por el partido de su preferencia en la localidad donde estuviera movilizado. La decisión alentó las suspicacias de quienes consideraron que la votación militar en algunos municipios podría sesgar los resultados en un determinado sentido. Para evitar esa situación, decidieron que no podrían votar más de 30 militares en cada Junta.
Para estas elecciones las suspicacias pueden ser otras, ya que un grupo de ciudadanos fuera de su Padrón, sin un control convincente, genera natural desconfianza.
Esta vez, las autoridades militares y electorales han coordinado una especie de “padrón militar” en el que se detalla exactamente, con nombre y apellido y número de cédula, la ubicación concreta de cada militar movilizado.
“La Junta de esa localidad tiene su nombre en una lista previamente enviada con su nombre y número de cédula para que ahí pueda votar, para que el voto militar esté coordinado con las autoridades electorales”, comenta Carrión.
MEDIDAS DE SEGURIDAD
Los militares que actuarán en acompañamiento a las autoridades policiales y electorales, tienen orientadas normas específicas en el uso del armamento:
Usar el armamento solamente en las patrullas de cobertura de seguridad a los Centros de Votación y JRV, en retenes o puestos de vigilancia en vías de acceso de la población hacia los centros de votos y JRV.
Emplear armas para la protección y seguridad del transporte de material electoral y del personal del CSE.
Durante las patrullas de cobertura de seguridad, el armamento deberá portarse en “tercien armas” (el arma colgada del hombro con la correa tensada hacia delante), ubicando el cañón en ángulo de seguridad y listo para la emergencia. En retenes o puestos de vigilancia, el armamento deberá estar en “tercien armas”, con el cañón hacia arriba.
Durante la protección y seguridad del transporte del material electoral y del personal del CSE, el armamento deberá ubicarse entre las piernas del militar, con la culata en el piso y el cañón hacia arriba.
Durante la misión, no tener el arma bala en boca, y llevar siempre el seguro puesto; cargar el arma sólo en caso de emergencia por orden del jefe.
En caso de peligro o emergencia, tomar en cuenta las normas y procedimientos que regulan el desarrollo de las operaciones, la proporcionalidad y racionalidad en cuanto a la situación presentada.
Se recomienda no entrar armado a la JRV; no manipular innecesariamente el arma; no apuntar ni jugar con el arma aunque esté descargada; al entrar a un poblado, llevar el cañón hacia arriba y con seguro.
CÓMO PROCEDER EN CASOS EXTRAORDINARIOS
Los militares también tienen orientaciones de cómo proceder en caso de situaciones extraordinarias:
Levantar croquis del lugar e informar al mando superior; preservar el lugar del suceso; dar aviso al puesto de Policía Nacional; atención y evacuación de víctimas; captura de supuestos autores de hechos delictivos y remisión a la autoridad competente. En caso de capturas de civiles, remitirlos a la orden de la Policía; ocupación de pruebas y envío a las autoridades competentes; en lugares remotos levantar actas, con dos testigos imparciales; cuando se actúe con la Policía se debe conocer los antecedentes del encartado y que exista orden de un juez; ante ataques de pequeñas unidades, interponer denuncia en la Policía e informar al mando inmediato.