De cárcel a Clínica Materno Infantil

Lo que fue una cárcel de la Seguridad del Estado sandinista, conocida como “La Chiquita”, ahora es una moderna Clínica Materno Infantil, en Juigalpa Brindan atención a familias más necesitadas, fundamentalmente del campo y es una obra de monseñor Bernardo Hombach Mercedes SequeiraCORRESPONSAL / JUIGALPA [email protected] Sin duda alguna, centenares de personas se quejaron de […]

  • Lo que fue una cárcel de la Seguridad del Estado sandinista, conocida como “La Chiquita”, ahora es una moderna Clínica Materno Infantil, en Juigalpa
  • Brindan atención a familias más necesitadas, fundamentalmente del campo y es una obra de monseñor Bernardo Hombach

Mercedes SequeiraCORRESPONSAL / JUIGALPA [email protected]

Sin duda alguna, centenares de personas se quejaron de las torturas recibidas en el penal de la extinta Seguridad del Estado, donde el paso era restringido. Ahora centenares de mujeres concurren y en lo que fueron celdas conocidas como “La Chiquita”, traen chiquitos al mundo para servirle a Nicaragua y a la humanidad.

Nos encontramos en una moderna Clínica Materno Infantil, en Juigalpa, ubicada en una de las alturas que ofrece una de las mejores vistas a la ciudad, sus campos y la impetuosa cordillera Amerrisque. Recorriendo la remodelada infraestructura nos percatamos que en los calabozos, donde guardaron prisión quienes fueron “contrarrevolucionarios”, quedaron grabados muchos nombres de esas personas que fueron víctimas del régimen sandinista.

Allí es la bodega de la Clínica Materno Infantil y es utilizada para resguardar materiales de reposición periódica como sillas de ruedas, camas, colchones, entre otras.

En otra parte del extinto reclusorio sobresale la construcción de la moderna clínica, donde a diario se observan grandes filas de mujeres y niños de escasos recursos económicos recibiendo atención médica.

Janelly Torres, originaria de la comarca Campana, es una de las pacientes que refiere haber llegado a la clínica con una gastritis. Aseguró que los medicamentos los compró a mitad de precio. “Claro que es más favorable en todo”, manifestó la joven señora de 33 años.

PACIENTES DESDE LUGARES REMOTOS

El doctor Ernesto Blandón informó que atienden un promedio diario de 35 personas que llegan de lugares alejados como El Ayote, San Carlos, Campana, Betulia, entre otros.

Blandón reconoce que hace falta personal especializado, pero éste explica que cuando se les presentan pacientes con complicaciones graves como neumonía, diabetes, les trasladan al Hospital Asunción con quien trabajan en coordinación.

Sor Rosario Fuentes, quien trabaja de enfermera en ese centro asistencial, habla de los esfuerzos por darle mejor atención al paciente, no obstante admite enfrentar dificultades. “No tenemos los recursos, ni especialistas, solamente contamos con dos médicos generales y el director que es el doctor Javier Luna, quien es médico general”, manifiesta la religiosa.

Señala limitaciones en cuanto a medicamentos, materiales de reposición periódica, personal especializado, sobre todo de un gineco-obstetra y de un pediatra. Explica que con los recursos económicos que cuentan no pueden satisfacer estas demandas.

HACEN DE TODO

Por su parte, Sor Irella, responsable de enfermería, manifestó que por el poco personal que tiene la clínica de la Diócesis de Chontales, ejercen doble funciones en sus trabajos, ella misma, hace hasta de farmacéutica.

Indicó que la clínica está dirigida para atender a niños y mujeres embarazadas, pero que “no contamos con fondos para pagarles a un trabajador, por lo que el doctor Ernesto Blandón, médico general, lleva todo el proceso de gestación de las mujeres embarazadas, así como atención a los menores”.

Explicó la funcionaria que cuando una paciente tiene problemas a la hora del parto y necesita de una cesárea, no se la hacen, debido a que “no contamos con lo necesario para la sala quirúrgica” apuntó.

La religiosa informó que atienden mayormente a niños que llegan con asma, problemas respiratorios, diarrea, fiebre y gripe.

Otro de los problemas que enfrenta la clínica es el abastecimiento de materiales de reposición periódica y medicamentos, ya que estos últimos son comprados con el dinero que se recauda de los mismos pacientes.

SUBSISTE CON DONACIONES

Además, para cubrir necesidades de medicamentos, compran a bajo costo a la institución Juan XXIII, y subsisten con donaciones que reciben por gestiones que realiza monseñor Bernardo Hombach, especialmente de un grupo de amigos de Nicaragua, denominado “Viva la vida” que manda contenedores. La clínica también es apoyada por el Ministerio de Salud (Minsa) y el proyecto HOP.

Sor Rosario indicó que los medicamentos para la presión y el corazón no los pueden comprar, porque son caros, pero que con lo poco que cuentan es producto de una donación que les llegó de Alemania.

PROYECTO PARA LOS NECESITADOS

El iniciador y fundador de esta obra, monseñor Bernardo Hombach, obispo de la Diócesis de Chontales y Río San Juan, refirió que la idea de construir la clínica, fue por la demanda de personas pobres que llegaban a pedirle ayuda. “Prácticamente todos los días me venían personas, gente humilde, sencilla y me pedían medicamentos o que les consiguiera un médico, por eso yo dije voy a formar una clínica propia, que es de la Diócesis”, apuntó.

El terreno de la clínica materno infantil, fue donado por el Ministerio de Gobernación a la Diócesis de Chontales y al inicio atendían solamente a niños que llegaban con sus madres, recibiendo apoyo en ese entonces del Silais- Chontales.

“Con el tiempo me di cuenta que con eso no iba a suplir la demanda de la gente y se contrató a otro médico y a las monjitas de la “Congregación de las Hermanas Josefinas”.

El prelado agradeció a su país, Alemania, al gobierno de Holanda, que han ayudado en la Clínica Materno Infantil.  

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