Agencias
WASHINGTON.- El director general de Correos, John Potter, dijo el miércoles que no hay garantías de que las cartas distribuidas en Estados Unidos sean seguras, y sugirió que la gente se lave las manos luego de abrir sobres, incluso cuando el riesgo de contraer ántrax sea ligero.
Los comentarios de Potter surgieron mientras su dependencia busca obtener equipo de alta tecnología para bloquear los gérmenes que aparezcan eventualmente en el correo. La oficina estaba también distribuyendo mascarillas y guantes para los trabajadores postales.
Tres nuevos casos de contaminación con ántrax, probablemente por la vía respiratoria, fueron reportados ayer, informó el diario The New York Times en su sitio web. Las personas estaban relacionadas al sobre con la bacteria enviado al senador Tom Daschle, líder demócrata del Senado.
Otros seis trabajadores postales de Brentwood están internados en hospitales de Washington con síntomas similares a los del ántrax, informaron medios televisivos.
Estos informes no pudieron ser confirmados de inmediato, pero autoridades municipales y sanitarias organizaban una serie de encuentros con la prensa para el final de la jornada.
Además de los dos trabajadores postales que murieron —Joseph Curseen y Thomas Morris— hay otros dos internados por ántrax respiratorio —la forma más peligrosa de la enfermedad— en Virginia (este), en estado grave.
Entretanto, el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, insistió en que el correo que llega a los hogares es “abrumadoramente seguro”, pero advirtió que la gente debe estar alerta ante una posible contaminación biológica.
Fleischer dijo que millones de piezas de correo se entregan diariamente y sólo unas cuantas fueron contaminadas por la mortífera bacteria. Agregó que en esos casos, el correo fue enviado a destinatarios o sitios prominentes, tales como comentaristas de televisión o el Capitolio estadounidense. “Desde todo punto de vista, el correo que llega a los hogares se supone abrumadoramente seguro”, dijo a la prensa.
La agencia de correos había calculado costos de 63 millones de dólares tras los ataques terroristas del 11 de septiembre, y los subsecuentes casos de ántrax han agregado una cantidad sustancial.
Ahora la agencia busca equipo para bloquear gérmenes que puedan venir en el correo —similar a la maquinaria utilizada por la industria alimenticia— además de ropa protectora para sus empleados.
El Servicio Postal espera la primera entrega de máquinas descontaminantes el 1 de noviembre. El miércoles se proporcionarán mascarillas a un gran número de empleados en todo el país, agregó.
AUTORIDADES ADMITEN MAL MANEJO
David Satcher, máxima autoridad médica estadounidense (surgeon general), admitió que las autoridades habían cometido un error al no prescribir inmediatamente antibióticos a los trabajadores postales de la oficina de Brentwood, Washington, dos de los cuales murieron por ántrax.
“Nos equivocamos, cometimos un error”, admitió Satcher a la cadena de televisión ABC.