Gustavo Salazar
No es posible que Daniel Ortega, después de 2 derrotas electorales, volviera a insistir persistentemente en ser de nuevo Presidente de la República ¿Para qué? Para someter de nuevo a los nicaragüenses en una mayor debacle, entre el caos y la miseria. Que comprenda que no es un juego, se trata del futuro y porvenir de un pueblo.
Pondré un ejemplo sencillo: si yo no doy la talla o no rindo en un Centro de Trabajo, no me vuelven a contratar por mis servicios prestados. Así deberíamos actuar las personas, ya que en nuestras manos está el futuro de nuestra Patria, no equivocándonos dándole un voto muy significativo a quien no lo merece o a una causa la cual no ofrece ninguna seguridad, ni estabilidad para un desarrollo futuro.
No me explico cómo el Sr. Ortega se compromete a cumplir tantas promesas, que sin lugar a ninguna duda no podrá cumplir, ya que éstas representan cifras astronómicas y uno se pregunta ¿de dónde va a sacar tantos recursos?