Roberto Fonseca L. [email protected]
La Cumbre de espionaje, celebrada en Berlín Oriental en mayo de 1980, despejó las dudas en relación con el rumbo político-ideológico de la Revolución Sandinista, y, por ende, alrededor del dilema de asistir técnica y materialmente al Ministerio del Interior y a la Seguridad del Estado. En “pasta”, se analizó y se respondió a la lista de necesidades expuestas por Tomás Borge, Ministro del MINT, durante su visita de abril.
La iniciativa de la Cumbre, a la que debían asistir altos jefes de los órganos de seguridad y de contraespionaje del bloque socialista, fue empujada por las autoridades del Ministerio de Seguridad del Estado de Alemania Oriental (el Mfs). En un documento ahora “desclasificado”, con fecha 8 de mayo de 1980, se expusieron las ideas generales del encuentro.
Entre los propósitos estaban: a) Conseguir una visión general de la situación política-operativa en el ámbito del Caribe; b) Intercambiar informaciones sobre los puntos presentados por la delegación nicaragüense y; c) Proceder a una estimación de las posibilidades de satisfacer estos deseos por parte de los órganos de seguridad de los estados participantes.
Los anfitriones alemanes propusieron dos días de duración, en el período comprendido del 12 al 17 de mayo de 1980. Los participantes acogieron la iniciativa y acordaron reunirse en Berlín, el 12 y 13 de mayo.
REUNION DE «GRUESOS»
El general mayor Jänicke, Subjefe del Departamento Central A del Mfs, abrió las deliberaciones, luego de dar la bienvenida a los asistentes. Estaban presentes —según “actas desclasificadas”— un selecto número de altos oficiales de los órganos de la seguridad y contraespionaje de la Unión Soviética, Bulgaria, Checoslovaquia, Cuba y Alemania Democrática, entre otros.
La delegación soviética era presidida por el general mayor J.P. Medjanik, Subjefe del Departamento Central I de la KGB; la de Checoslovaquia por el coronel Jorf Vlcek, Director del Departamento Internacional; la de Bulgaria por el coronel Platschkow, Subjefe de Administración, y la de Cuba, por el coronel Hamel Ruiz, Subjefe de Contraespionaje y representante del MININT.
En los debates, los delegados expresaron sus dudas con respecto al rumbo político de la Revolución Sandinista, sin embargo, éstas se despejaron al dar “garantías” los cubanos, alemanes y soviéticos, de que se encaminaba hacia el socialismo.
“La meta del FSLN es la construcción del socialismo en Nicaragua”, enfatizó el coronel Ruiz, “la implementación del socialismo en este país tiene una importancia fundamental tanto para la comunidad de países socialistas como para el movimiento de liberación en Latinoamérica y en otras regiones del mundo”.
Hicieron una revisión de la ayuda comprometida con los sandinistas. El coronel Vlcek, del Ministerio del Interior de Checoslovaquia, confirmó que entregaron gratuitamente 8,000 uniformes militares de verano para la milicia, igual número de equipos para los órganos de seguridad, suministro de 8,000 pistolas junto a sus municiones, y de 8,000 cachiporras de goma.
En tanto, el coronel Platschkow, del Ministerio del Interior de Bulgaria, informó que ellos ya habían enviado a Nicaragua 500 MP Kalaschnikow con 250,000 cartuchos; 1,000 MP Spagin, 50 LMG y 500,000 cartuchos. Además, tras la visita de Borge se acordó enviar dos hospitales con 200 camas cada uno, 3,000 pistolas TT con 200,000 cartuchos y diez estaciones de retransmisión para los teléfonos de campaña.
Por su parte, el coronel Medjanik, de la KGB, informó que durante su estancia en la Unión Soviética, el titular del MINT —Borge— presentó “una amplia lista cuya realización exige grandes costos”, para la URSS, sin embargo, dijo que a pesar de eso “en gran parte” ya se había realizado.
En vista de que faltaban varios requerimientos, el mismo coronel Medjanik sugirió que toda la asistencia futura a los órganos de seguridad fuera canalizada por “cauces conspirativos”. La moción fue aprobada. Desde ese momento se enviaría a Cuba y éstos la trasladarían a Nicaragua.
“Nuestras actividades deben ser muy encubiertas. Hay que reflexionar sobre la manera de asegurar conspirativamente la presencia de nuestros representantes en Managua”, sugirió al concluir la cumbre de Berlín, el ministro del Mfs, general Mielke. “Hay que procurar en todo instante mantener el carácter conspirativo de nuestros medios y métodos”, insistió.
APROVECHA MACARIO…
El coronel Ruiz, de los aparatos cubanos, confirmó a sus colegas que el listado de necesidades era gigantesco, desde cuestiones elementales como material fotográfico para el trabajo policial, hasta equipos sofisticados como “cabinas seguras” para garantizar comunicaciones telefónicas seguras, libres de intercepción electrónica.
El delegado cubano informó a su vez que para el manejo de la técnica de contraespionaje, investigaciones, control de inmigración y sistema penitenciario, estaban capacitando y preparando “recursos humanos”, tanto en Cuba como en Nicaragua, a través de cursos de tres a seis semanas de duración.
Asimismo, en un curso de ocho meses, “estaban preparando una unidad especial (una compañía, más de 120 hombres)”, como “fuerza de choque de la revolución”. En tanto, el Ejército cubano preparaba a tropas fronterizas.
Posteriormente, los delegados se reunieron con el ministro Mielke, del Mfs y miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Socialista Unificado que gobernaba en la RDA, y éste respaldó la decisión de asistir a los camaradas nicaragüenses.
“Si hemos llegado a la conclusión unánime de que es una cuestión estratégica suministrar ayuda a Nicaragua, es menester entonces llevar a cabo esta tarea con energía, rápida, amplia y eficazmente. El suministro de la asistencia tiene que tener lugar partidariamente y en camaradería”, dijo el ministro Mielke.
A partir de entonces, la asistencia técnica, humana y material, llegó casi a manos llenas. De acuerdo con la documentación “desclasificada”, de 1985 a 1989, el Mfs hizo llegar al MINT suministros por un valor de 27.4 millones de marcos. Sumándole lo correspondiente desde 1980, aumenta a más de 31.4 millones de marcos alemanes.
En un reporte del 15 de enero de 1981, entre otros, el jefe del Departamento Central X del Mfs, general mayor Damm, comunicó a sus colegas nicaragüenses que estaban listos para enviar a fines de febrero un embarque de seis toneladas de equipos diversos. Para instruir sobre su uso, enviarían a Nicaragua a varios especialistas alemanes. Mientras tanto, viajarían cuatro a la RDA para capacitarse en los procesos de control de pasaportes.
Al mes siguiente, en marzo de 1981, finalmente se remitieron los aparatos para la técnica operativa y control de pasaportes por valor de 27,130 marcos alemanes; aparatos de comunicación para el aeropuerto y zonas fronterizas, por un monto de 150,000 marcos alemanes, y aparatos para la vigilancia televisiva en el aeropuerto internacional. Todo sumaba 580,000 marcos alemanes, cifra que salió del “fondo de solidaridad internacional” del Mfs.
En julio del mismo año se registraron también los embarques de diez aparatos para destruir actas, cinco aparatos para inutilizar películas, seis aparatos para inutilizar cassettes y carteras para el transporte de documentos. En total, 22,800 marcos alemanes.
En el mismo mes, también se envió un laboratorio fotográfico completo, que incluía proyector de diapositivas y dos cámaras fotográficas, material para la instalación de un laboratorio M (para las actividades conspirativas) y detectores de explosivos. Asimismo, 200 películas en blanco y negro. Meses después llegaron más materiales fotográfico y de laboratorio.
Luego, en julio de 1983, el Mfs envió 500 kilos de materiales para los órganos de seguridad sandinista. También se registran pedidos por parte de órganos del MINT, entre ellos Migración. El ex jefe de esa institución, Mario Mejía, solicitó en septiembre de 1984, 150,000 bonos de control, cartones para las fichas de pesquisas, 100 bolígrafos con patrones, 1 instrumento de dibujo, protector de diapositivas B1, así como 25 catálogos de registro, masa y lacra para sellos. Todo fue satisfecho.
En esa lista de requerimientos cabía de todo. El ex jefe de la Dirección Quinta de la DGSE, Renán Montero, solicitó al legendario espía alemán oriental, Markus Wolf, el equipamiento completo de la sede, en carta del 27 de mayo de 1986. “La donación de muebles y equipo de oficina para el nuevo edificio de la organización”, le expuso en el texto.
Años después, en el período electoral 1989-1990, las autoridades del MINT le solicitaron a los camaradas alemanes —entre otras cosas— mil pares de zapatos blancos para mujeres, 1,000 suéteres para protegerse del frío, 1,000 cuchillos de cocina y 15,000 platos plásticos.
INFILTRACION RELIGIOSA
Los aparatos de inteligencia y contraespionaje de la RDA también “capacitaron” al MINT y la DGSE, sobre la labor de infiltración a iglesias, partidos políticos y, medios de comunicación entre otros. Para ello enviaron a dos especialistas, del 13 de marzo al 1 de mayo de 1989, el propio Teniente Coronel Hermann, subjefe del Departamento IV y el Capitán Bonitz.
Participaron un total de 42 oficiales del órgano de contraespionaje sandinista. “La meta de estos cursos será la infiltración operativa y control de la Iglesia Católica y de los 90 y más grupos protestantes”, dijeron.
Para el monitoreo e infiltración a la jerarquía católica, llevada a cabo por el Departamento F-4A de la DGSE, se disponían de dos cuadros directivos y doce cooperadores. La labor abarcaba la Conferencia Episcopal, Radio Católica y, el Cardenal Obando, entre otros “objetivos”.
El sector protestante, que estimaban comprendía 90 comunidades religiosas y 1,393 iglesias, estaba controlado por el F-4B, que dirigía un cuadro directivo y seis cooperadores operativos. El interés primordial estaba dado por: sus medios de comunicación, centros de investigaciones y centros de enseñanza.
También existía un F-4C, que se encargaría de monitorear el sector cultural, pero con la reducción presupuestaria debido a la hiperinflación y el súper déficit del país, virtualmente cerró operaciones y su directivo pasó a trabajar a la Presidencia.
VISITA ‘MUY SECRETA’
Para fortalecer los lazos de colaboración y asistencia con el MINT y la DGSE, visitó Nicaragua una delegación de alto nivel del Mfs y del HVA, en julio de 1984, encabezada por el general mayor Fiedler, del Departamento Central VI del Mfs, y por el coronel Behrend, del HVA, órgano homólogo de la Dirección Quinta. Se asegura que fue recibida con “gran cordialidad” por parte de Tomás Borge.