Roberto Orozco B. [email protected]
Las recién publicadas memorias de Marcus Wolf, el legendario espía cuyo liderazgo hizo de la Stasi una de las agencias más efectivas de la Guerra Fría, y los documentos desclasificados del Ministerio para la Seguridad del Estado (Mfs) de la extinta Alemania Oriental (RDA), revelan una “íntima relación” de cooperación de ese país con el principal órgano de inteligencia sandinista, Dirección Quinta, y el extinto Ministerio del Interior, al que ésta pertenecía.
Tomás Borge Martínez, ex Ministro del Interior del gobierno sandinista, promovió esta cooperación con una serie de cartas que envió a los responsables de la Stasi. En una de ellas, el comandante Borge solicitaba urgentemente la terminación de los trabajos de instalación de los aparatos de vigilancia en su casa porque temía agresiones contra su persona durante los preparativos de las elecciones de 1990.
La Stasi envió a los sandinistas equipo electrónico y aparatos para el perfeccionamiento del trabajo de la inteligencia de este gobierno. Además, se obtuvo recursos económicos líquidos para construir, a finales de la década de los 80, el edificio donde operaría oficialmente el complejo de la Dirección Quinta, el cual estuvo ubicado cerca del kilómetro 10 y medio de la carretera a Masaya.
Los jefes del Mfs también otorgaron, ya para finales de los 80, avituallamiento, el cual fue solicitado ante la urgencia que imponía la crisis económica que afectaba en 1988 al gobierno sandinista.
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