Edgard Tijerino M. [email protected]
¡Que confianza la que muestran los Yanquis!.. Cada uno de ellos parece Roberto Durán en su época de esplendor y grandeza, cuando no dejaba títere con cabeza… No importa que se trate de un partido ajustado, difícil de pronosticar, como un duelo Mike Mussina-Barry Zito o Mussina-Freddy García, los Yanquis siempre encuentran la manera de ganar, como anoche con el doblete de Scott Brosius impulsador de dos carreras y la línea de Chuck Knoblauch que Mike Cameron pretendió hacer creer que la había atrapado de aire mientras anotaba Brosius… Con ese ataque de tres carreras en el segundo inning, aseguraron su segunda victoria en la serie por el banderín de la Liga Americana.
Mussina no estuvo tan efectivo como aquella noche contra Oakland, pero Seattle sólo pudo fabricarle dos carreras por el jonrón de Stan Javier con un hombre circulando en el cuarto inning, y como ustedes bien lo saben, es muy difícil derrotar a estos Yanquis en postemporada con dos carreras. Se necesita “algo más”… El marcador final de 3 por 2, colocó en ruta hacia los escombros, las esperanzas de las legiones de seguidores que tienen los Marineros.
Después del quinto triunfo consecutivo de los Yanquis en los play offs de este 2001, quedó la impresión que desde el fly de Mike Piazza fildeado por Bernie Williams para el último out de la Serie Mundial del 2000, comenzaron a prepararse para el próximo Clásico contra cualquier retador.
Genio, audacia, vigor, inteligencia, recursos, ambición, seguridad, todo eso parece juntarse con facilidad en los Yanquis para proporcionarles la química requerida y vencer… Si se necesita un gran scone, sus pitcheres lo dibujan; si la clave es una jugada defensiva de fantasía, digna de ser presentada en Magic Kingdom, allá en Disneyworld, la ejecutan, sobre todo si es Derek Jeter el involucrado; si la necesidad obliga a un batazo oportuno, se produce, incluso por parte de la gente de la parte de atrás del line-up.
Seattle ganó 116 juegos en la temporada empatando una envejecida y significativa cifra de los Cachorros, pero para obtener el botín, necesitaban 11 victorias más… Lograron tres con dificultad sobre un batallador equipo de Cleveland, pero en los dos primeros contra los Yanquis, sus esfuerzos han rebotado, y hay desesperación en los rostros de Ichiro, de Bret Boone, de Edgar Martínez, inutilizados en situaciones de presión.
Mussina salió del escenario después de seis entradas cediendo sólo cuatro hits y dos carreras limpias… El jonrón de Javier le alteró los nervios por un momento, pero se asentó de nuevo para dominar los innings 5 y 6… Freddy García, en tanto, trabajó siete entradas con sólo tres días de descanso, pero era necesario ese esfuerzo extra para tratar de evitar que los Yanquis regresaran a Nueva York con ventaja de 2-0… Desgraciadamente, antes de volverse a encontrar con Mariano Rivera, Seattle no pudo ir más allá de esas dos carreras marcadas en el cuarto inning.
No hubo shock ni consternación en Seattle, pero siempre es cruel ser despojado de la ilusión que nos ha estado alimentando con suficiente soporte por largos meses… El equipo del año en la temporada, se encuentra en la sala de cuidados intensivos… ¿Resucitará?.. Levanten las manos quienes lo crean.
GRAN RACHA
Desde que fueron eliminados por Cleveland en el primer play off de 1997, los Yanquis han ganado 10 series consecutivas, cuatro de ellas por barrida. Eso es un alarde de dominio.
La Serie se reanuda mañana sábado en Nueva York a las 2 y 20 de la tarde, con el Duque Hernández, un experto en crecer en la postemporada, enfrentando a Jamie Moyer, el ganador de 20 juegos con 3.43 en carreras limpias.
Para el domingo los Yanquis soltarán a Roger Clemens, quien intentará reivindicarse después de flaquear dos veces ante Oakland, mientras espera por su sexto premio Cy Young.
Durante la temporada, en nueve juegos, igual que Oakland, los Marineros derrotaron seis veces a los Yanquis, pero en esta etapa eso es sólo una referencia, no propiamente una advertencia.