Marisol Rosales
Soy una nicaragüense más que no tengo interés en ningún puesto público, pero quiero pedirles de corazón a todos los nicaragüenses votantes que pensemos y analicemos, que si bien es cierto que vimos actos de corrupción y gastos desmedidos durante el gobierno liberal, también sentimos en carne propia durante el gobierno sandinista:
– Miles de nicaragüenses inocentes asesinados por diferencias políticas.
– Miles de estudiantes asesinados en las montañas, tomados a la fuerza de sus hogares o de sus colegios para ponerlos de frente a la muerte, terminando con todas sus ilusiones y esperanzas de ser alguien importante en este mundo, o para su patria, sólo por defender una causa ajena.
– Miles de desaparecidos de los que nunca entregaron cuentas, y nos dejaron a sus familias cansados de buscar justicia y llorándolos cuando les recordamos queriendo enterrarlos como mandan nuestras tradiciones, para no vivir con la esperanza inútil de verlos llegar un día de regreso, o buscándolos por las calles y ver si los encontramos dundos, ambulando por ahí de tantos golpes y torturas.
Señores, por favor, es necesario que nos pongamos la mano en la conciencia y pidamos a Dios que nos ilumine para ser lo más justos posibles, pues la corrupción se puede castigar y detener, pero las vidas humanas no las podemos reponer, ¡dejemos de un lado nuestros propios intereses y orgullos! ¡Amemos a nuestro país! ¡Digamos sí a la paz en Nicaragua!