La Purísima Concepción de El Viejo en San Pío X de Managua

Oswaldo A. Tijerino

La parroquia san pío x en bello horizonte se siente inmensamente honrada por la visita histórica de “Nuestra Señora de la Concepción de El Viejo”, hoy sábado 13 de octubre, visita que a todos nos hace exclamar con Santa Isabel en la sagrada escritura: “¿quién soy yo para que la Madre de mi Señor venga a visitarme?” (Lc. 1.43). La Santísima Virgen María representada en esta preciosa imagen que data del siglo XVI y que recientemente fue proclamada Patrona de Nicaragua por la Conferencia Episcopal, ha sido para el pueblo católico de Nicaragua motivo de consuelo, alegría, y esperanza desde los albores de la evangelización en nuestro amado suelo patrio. Por esta bendita imagen exclamamos cada 7 de diciembre ¿Quién causa tanta alegría? “La Concepción de María”, al recordar a María en el privilegio divino de su Concepción Purísima.

Todo buen cristiano católico en Nicaragua debe de saber lo que esta preciosa imagen ha significado a lo largo de la historia de la evangelización que es también la historia de la Iglesia Católica en nuestra Nicaragua, ante ella con el corazón postrado y reverente llegaron nuestros abuelos desde tiempos ancestrales para implorar una gracia o agradecer un favor, con la mirada puesta en ella y la confianza en su hijo Jesucristo Nuestro Señor. Hemos avanzado generaciones de nicaragüenses por el mar de los siglos entre gozos y tristezas, pero sin desfallecer porque a la sombra de la madre siempre encontramos el amor que nos reúne y nos impulsa con ánimo a seguir luchando por construir la Patria grande y pacífica que todos anhelamos. Entre los recuerdos de infancia de nuestro gran santo y poeta nicaragüense Padre Azarías H. Pallais al evocar las famosas griterías leonesas nos refiere lo siguiente: “son las 12:00 de la noche del 7 de diciembre de 1894. En León, en la casa solariega de los Pallais-Bermúdez, cerca de la antigua Iglesia de la Recolección. Enfrente está la casa solariega de los Sacasa. A la izquierda la casa de don Pedro Argüello. A la derecha la casa de don Pedro Balladares. En el patio, en el altar improvisado (lo estoy viendo con aquellos mis ojos de niño deslumbrados), dorada de madroños, sardinillos, pastoras y jalacates, la Purísima de la familia, la túnica blanca, el manto azul, las estrellas, la media luna y el sol por detrás, y bajo el talón virgíneo aplastada la cabeza de la serpiente.

Cuando comience el maravilloso repique de las campanas leonesas, cuando el minuto se haga de oro por los cohetes y por las voces en voz alta de ¡Quién causa!, entonces el jefe de la familia, el Dr. Santiago Desiderio Pallais, dice a sus hijos: ¡Voltéense todos del lado de El Viejo! ¿Para qué?, dice uno de los niños. Y la madre doña Jesús Bermúdez de Pallais, con énfasis sagrado e inolvidable dice: sí, del lado de El Viejo, porque allí está en su trono nuestra Señora de la Limpia Concepción. Y la misma escena enfrente donde los Sacasa, y a la izquierda donde los Argüello, y a la derecha donde los Balladares. El Viejo y León son una misma cosa (“Un Pobre de Jesús”. José Argüello Lacayo). Esta sagrada imagen vestida de azul y blanco los colores de nuestra enseña Patria; con sus manos suplicantes y ardorosa mirada maternal es la que próximamente visitará nuestra Parroquia de San Pío X en Bello Horizonte para indicarnos el único camino que puede conducir a la humanidad entera a la verdadera paz: Jesucristo nuestro Señor. Dichosos los managuas y especialmente los feligreses de Bello Horizonte porque tendremos la grandiosa e inolvidable oportunidad de glorificar, adorar, y agradecer a Dios por todos sus favores y por todas sus obras, de manera especial por la obra más perfecta salida de sus manos: la Purísima Virgen María, Patrona Nacional de Nicaragua. Muchas veces hemos ido a El Viejo, quizá igual que nuestros antepasados, hemos peregrinado cada 6 de diciembre a la ya famosa “lavada de la plata”, rito de gran significado que nos invita a lavar y purificar nuestros corazones de toda mancha y de todo pecado y presentarnos ante el Señor con el alma radiante y bella, llena de gracia como María. De éstas ya arraigadas peregrinaciones hacia El Viejo Chinandega para honrar a la Virgen en su precioso Santuario Nacional (hoy Basílica), nos habla en su “Platicada con la Concepción de El Viejo” nuestro insigne poeta chinandegano Luis Alberto Cabrales cuando dice:

“Yo soy de esta comarca tan tuya donde desde hace dos siglos los míos te han amado, y te aman todos los días, porque cuando anochece y las campanas de tu Ángelus resuenan en el alma y el crepúsculo, todos se detienen, o se ponen de pie, el rostro hacia El Viejo tu rincón preferido, y los soldados presentan armas en el Cuartel, y creo que hasta los animales saben lo que está pasando: que estamos dolientes recordando tu amor”. Y sigue diciendo en otro extracto de su precioso poema mariano recordando su entrada hasta el trono de la Pura y Limpia Concepción de María: “como niño, como vieja beata, yo te quiero y creo, y ahora voy a entrar hasta tu trono, hasta donde entraban mis mayores porque es malo detenerse por los pecados —añagaza del Maligno— porque para eso eres madre de los pecadores ya voy madre hacia el trono, entre el vulgo pecador, tu pueblo. Y no me niegues que me estabas esperando pues no hay madre que no adivine a su hijo”. (Luis Alberto Cabrales “Platicada con la Concepción de El Viejo”, Opera parva).

Seguramente Luis Alberto Cabrales estará gozando en los cielos al contemplar con toda su gloria y esplendor el purísimo y bello rostro de aquella a quien honró como a verdadera madre en la tierra pues ella que siempre le esperó en su trono de plata en El Viejo como también nos espera a nosotros, le debe haber estado esperando en su trono de gloria en los cielos. Dispongámonos pues con fervor y alegría a recibir a aquélla que es bendita por Dios entre todas las mujeres y que nos trae la mejor noticia que podemos los hombres recibir: El Evangelio de Jesucristo Nuestro Señor y Salvador. ¡Saltemos de gozo como Juan Bautista en el vientre de su madre Isabel y recibamos a María en nuestro corazón, en nuestra Parroquia, y en nuestra vida como desde aquel día la recibió en su casa San Juan el discípulo amado!

¡Purísima Concepción de El Viejo, Patrona de Nicaragua alcánzanos la Paz!

¿Quién causa tanta alegría? ¡La Concepción de María!

El autor es párroco de San Pío X
Bello Horizonte, Managua.  

Editorial
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