Mantener la paz

Lucía César

En los últimos días, el mundo ha perdido la paz, sobre todo después de los trágicos sucesos en Nueva York y Washington, que han significado mucho dolor, muchas incógnitas futuras y falta de esperanza. Sin embargo, el ser humano lo último que quiere perder es la esperanza, pues sin ella no podemos alcanzar lo que cada uno pretende ser y tener en la vida.

Estamos a días de las próximas elecciones, y casi podría asegurar que la falta de paz es el común denominador de los nicaragüenses. Aunque parezca difícil, es importante que hagamos un paro en nuestras vidas y reflexionemos en qué consiste la verdadera paz, la cual dará un reflejo de serenidad tan deseada en estos momentos.

¿Qué es la paz? La paz es la tranquilidad en el orden. Si hay orden hay paz. Orden que nos hace actuar con normas propias de la persona racional en nuestros pensamientos, en nuestras palabras y en nuestros actos. En definitiva, la paz la obtenemos si somos personas que razonamos, y somos consistentes con nuestros principios de justicia, solidaridad, respeto mutuo, abiertos a la verdad, al bien, al diálogo.

Recordando las palabras de un Santo puedo decir, que la persona violenta lleva siempre las de perder, aunque esté convencido que ganó la primera batalla… Al final, acaba rodeado de la soledad de su falta de compresión y de su necedad.

La paz exterior no es más que un reflejo de la paz interior. La paz interior se adquiere a través de la oración. Es cuando el ser humano en el silencio más profundo habla con su Creador y dialoga de sus cosas íntimas con Él. Es cuando tiene la fe de caminar de la mano de Aquel que le dio la vida y que lo ama con amor de Padre. Así adquiere la Fe y la Esperanza.

Es importante que en estos momentos trascendentales en el mundo haya serenidad para poder enfrentar cada situación, sin desesperarse, sin perder el control como hombres de bien, sin abandonarse al desaliento como si no tuviéramos a nadie a quien recurrir. ¿Acaso estamos solos en este mundo?…

La paz se gana venciendo nuestros egoísmos y deseos de poder, pensando en el bien de los demás. Pensemos, reflexionemos ante la disyuntiva del 4 de noviembre, querramos la paz, busquemos la paz por el camino del orden y del respeto.

El futuro de Nicaragua está en nuestras manos. Y el futuro de Nicaragua es la paz.  

Editorial
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