El subcomisionado Félix Guido presenta a Carlos José Sánchez Calero, de 22 años, quien afirmó que Ricardo José Ramírez Alvarado hacía escándalo y pedía auxilio cuando se sintió descubierto.

Acusan a un vigilante por muerte de ratero

Parece que entró a robar, pero no salió vivo Mario Sánchez P. [email protected] Homicidio por defensa propia o asesinato atroz dentro de los predios de la Comisión de Promoción Arquidiocesana (Coprosa), es lo que la Policía de la División Tres (Altagracia) deberá aclarar en el caso de la muerte de un joven la noche del […]

  • Parece que entró a robar, pero no salió vivo

Mario Sánchez P. [email protected]

Homicidio por defensa propia o asesinato atroz dentro de los predios de la Comisión de Promoción Arquidiocesana (Coprosa), es lo que la Policía de la División Tres (Altagracia) deberá aclarar en el caso de la muerte de un joven la noche del martes, cuando un vigilante de ese lugar, supuestamente, le disparó un balazo de fusil AK, que le cruzó el tórax, porque todo hace indicar que había entrado a robar unos ripios.

Los vecinos de Coprosa, ubicada donde fue la antigua Nunciatura Apostólica, sostienen que Ricardo José Ramírez Alvarado, de 23 años, habría sido torturado por al menos tres vigilantes que antes apagaron los faros que alumbran el sitio, y posteriormente lo habrían asesinado de un disparo.

AMPLIAR PESQUISAS

El fusil fue decomisado y se realizará otra investigación para descubrir cómo llegó esa arma de uso exclusivo de la Policía y el Ejército, a manos de este vigilante de esa institución, afirmó el subcomisionado Félix Guido, segundo jefe de la División Tres.

El subcomisionado Guido presentó al vigilante Carlos José Sánchez Calero, de 25 años, quien declaró que Ramírez Vallejos tenía 21 días de estar llegando a robar y que la noche del martes fueron avisados por los vecinos que alguien andaba dentro de la propiedad.

Carlos José dijo que él y otros vigilantes se dirigieron a la bodega y descubrieron a Ramírez Vallejos, quien supuestamente, en vez de desistir del robo, se le lanzó encima a Sánchez Calero para golpearlo con un tubo de hierro, por lo que “tuve que dispararle, si no me quitaría el arma y agrediría a los otros compañeros”.

Según un certificado de defunción firmado por la forense Sara Mora Grillo, del Instituto de Medicina Legal, Ramírez Vallejos presenta un orificio de bala en el pecho, y varias vértebras torácicas fracturadas, pero la dirección del Instituto informó que el dictamen legal no había sido concluido.

En Coprosa nadie quiso dar versiones de la tragedia. Un vigilante dijo que ayer nadie llegó a trabajar y él no quiso dar declaraciones.

HABLA UN TESTIGO

Salomón Solano Leytón, que vive frente al sitio donde ocurrió el crimen, declaró que cree que al joven Ramírez Vallejos “antes de matarlo, lo torturaron. Fue una ingratitud lo que los tres vigilantes hicieron con él”.

Explicó que es cierto que Ramírez Vallejos robaba, pero sólo cosas de poco valor, y que no era violento ni peligroso, sino sólo adicto al crack. En toda la cuadra era conocido y de alguna manera estimado debido a su buen carácter y porque lo conocían desde pequeño.

Relató que cerca de las 8:00 de la noche, él estaba viendo televisión cuando comenzó a escuchar gritos de alguien que pedía auxilio diciendo “¡ayúdenme!” Se escuchaba que estaba siendo golpeado con objetos de madera, y después se oyó el balazo que mató al joven, sostuvo Solano Gaitán.

“Ellos no tenían por qué tirarlo (dispararle). Yo salí y pregunté a quién tiraron, y los demás vecinos me dijeron que a Ricardo. Hay testigos de que él pedía ayuda. Fui a ver quién era y comprobé que era el chavalo, por lo que reclamé a los vigilantes y les dije: ‘Tiraron al hombre’ y ellos respondieron: ‘No, estamos entrando de turno’ ”, recordó.

EVIDENCIA SOSPECHOSAS

Salomón Solano Leytón denunció que estos vigilantes no ejercen su labor, sino que se agrupan en la caseta de la entrada, donde entre otras cosas se dedican a tomar licor.

Otro hecho raro es que si el joven murió al ser baleado cuando se lanzó con un tubo sobre el vigilante, cuando llegó la Policía encontró el cuerpo cubierto con la tolda de un Sonia Ramírez Vallejos, hermana de Ricardo José, pidió castigo no sólo para Carlos José Sánchez Calero, sino para los tres vigilantes que según ella, torturaron y mataron a su hermano.  

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