Los habitantes de la Costa Atlántica quieren que los candidatos electorales se comprometan a responder por los intereses sociales de esa vasta región caribeña.

Apatía y desconfianza electoral en el Caribe

No hay mucha información sobre el día de las elecciones, cuántas boletas son, ni quiénes exactamente son los candidatos José Adán Silva [email protected] El “gigante de ébano” clama por atención, y sabe que las elecciones son el mejor momento para llamar la atención. La experiencia les ha enseñado que después de estos días de campaña, […]

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    el día de las elecciones, cuántas boletas son, ni quiénes exactamente son los candidatos

José Adán Silva [email protected]

El “gigante de ébano” clama por atención, y sabe que las elecciones son el mejor momento para llamar la atención. La experiencia les ha enseñado que después de estos días de campaña, posiblemente no exista otra oportunidad para recordarles a los políticos que existe una vasta región históricamente llamada Costa Atlántica, donde el período electoral se siente lejano y provoca, más que pasión, apatía y desconfianza.

A Ray Antonio Charles Hoover de verdad parece importarle un comino quién vaya a ganar las próximas elecciones. Él seguirá pescando cada día para sobrevivir, y no cree que el próximo presidente de Nicaragua pueda ir hasta su comunidad, allá en Sandy Bay, a ayudarle a llevar una vida mejor.

La muestra más sincera de su apatía radica en no saber el día exacto de las votaciones, en desconocer dónde le toca votar, en ignorar cuántas boletas son y desconocer totalmente el nombre de un solo candidato a diputado. Su cédula no es algo más importante que el combustible para echar al mar la panga.

Quizás su ejemplo parezca uno de los más extremos, pero a como Charles Hoover, hay muchos pobladores de las comunidades rurales y urbanas de la Costa Atlántica nicaragüense, a quienes las elecciones, a menos de un mes, ni les van, ni les vienen.

Un equipo de LA PRENSA realizó recientemente un recorrido por diversos barrios y comunidades de Puerto Cabezas, así como entrevistas a personas de más de 200 comunidades indígenas que participaban en un foro democrático que, para elaborar una agenda con las principales demandas de la región, fue organizado por el Instituto Para el Desarrollo de la Democracia (IPADE).

Los resultados, salvo en muy contados casos, fueron de mucho desconocimiento y apatía ante el proceso electoral. “¿Sabe cuándo son las elecciones y quiénes participan en ellas?”. La pregunta demostró el grado de apatía política y desconocimiento casi voluntario que sobre el proceso electoral tienen los pobladores de la región.

El 4 de noviembre, los programas económicos de los partidos, sus lemas de campaña, las encuestas, y algunas veces hasta los propios nombres de los candidatos, son verdaderos enigmas ante los pobladores de Bilwi, lo que en parte quizás pueda justificar el 70 por ciento de abstención que se vivió durante el proceso electoral del año pasado y el 18 por ciento de asistencia a la verificación electoral.

¿A QUÉ SE DEBE LA APATÍA?

Para la coordinadora de la sociedad civil en Puerto Cabezas, Alta Hooker, la desconfianza hacia los partidos y el sistema político en general, tiene raíces históricas que están basadas en el total menosprecio de todos los gobiernos hacia la realidad de la región.

“Generalmente lo que pasa es que hay una visión de nación del Pacífico que se quiere implementar en nuestras comunidades, pero que no incluyen las especificidades de la Costa Atlántica. La idea es plantearle a los candidatos a la Presidencia que se comprometan con los intereses de la Costa”, explicó Hooker.

Hooker se queja de que tradicionalmente los partidos políticos le han prometido la total autonomía de la región, pero al final, ya en el poder, siempre ignoran las promesas. “Nos llaman separatistas, pero sólo queremos el fortalecimiento de la autonomía, que se cambien los conceptos de las instancias o instituciones autonómicas que aquí no existen, porque la única presencia del Estado son delegaciones gubernamentales que vienen del Pacífico”, expresa Hooker.

MORAVOS: NO NOS MIENTAN MÁS

Igual que ella opina el Superintendente Nacional de la Iglesia Morava, Joseph Rivera, para quien es más importante escucharle a los partidos políticos que se comprometen a cumplir con una agenda regional, “que oírles hacer promesas del Pacífico que ni allá cumplen”.

“El Gobierno, el Estado nacional, ha planificado desde una oficina en el Pacífico, desde un escritorio, cómo gobernar esta región, pero ellos no saben nuestra realidad, nuestras necesidades. Cada año hacen muchos estudios, se los llevan, y nunca hacen nada por nosotros”, se queja Rivera.

“Por eso queremos que ahora que están en las elecciones, todos estos partidos que buscan nuestro voto, nos digan que finalmente nos van ayudar. Que no nos mientan más, con mentiras no hay entendimiento integral entre los gobiernos y las comunidades”, manifiesta el dirigente de la más numerosa religión de esa región.

Según Rivera, la mayor parte de los pobladores de la región se sienten como ciudadanos de segunda categoría, en comparación al trato que se les da a los del Pacífico. “Para muchos en el Gobierno no les gusta que hablemos de esto”, dice Rivera, quien expresa que votará en las próximas elecciones “porque es un deber de nicaragüense, pero no porque me sienta representado”.

Para él, la última muestra del desprecio de los políticos hacia su región fue la eliminación de la agrupación política Yatama en las pasadas elecciones municipales. “Ellos están destruyendo el sueño, la esperanza del pueblo, por eso el pueblo reacciona así (con apatía)”, dice.

116 MIL VOTOS ENTE MONTAÑAS, PANTANOS Y RÍOS

En medio de la profunda desconfianza de los electores hacia los partidos políticos, en la RAAN se vive un proceso electoral precario y huérfano de recursos. Nery González, presidente regional del CSE en la RAAN, lamenta que a menos de un mes de las elecciones, el Consejo Supremo Electoral no les dé respuesta a las demandas que esta institución regional viene planteando desde junio de este año.

Según González, actualmente en la RAAN hay 402 Juntas Receptoras de Voto distribuidas en 6 municipios extendidos en una zona montañosa de 58 mil kilómetros cuadrados. Ahí existe un total de 116 mil votos esparcidos entre montañas, pantanos, ríos y comunidades, donde para llegar hay que tomarse hasta cuatro días.

La preocupación de González es que para recoger esos votos se necesitan 100 camiones, 57 camionetas, decenas de cayucos, pangas, 128 mulas y un presupuesto de por lo menos cinco millones de córdobas. Sin embargo, la delegación regional cuenta con sólo tres vehículos y un presupuesto de millón y medio de córdobas.

Se queja de que las vías de comunicación están pésimas, dentro y fuera de la ciudad. Que no tienen mucho combustible, que el servicio de telefonía es pésimo y que carecen de equipo técnico para la transmisión de datos el día de las elecciones.

Recuerda que las pruebas de transmisión de datos de los días 9, 23 y 29 de septiembre, han sido verdaderos fracasos. Él se queja de que el CSE central quiere medir los presupuestos para su delegación basados en estándares de vida del Pacífico. “Y eso no es real, aquí las distancias son más extensas, y los caminos más difíciles. No es lo mismo tomar un bus de un distrito a otro, que pagar una lancha para ir río arriba”, ejemplifica.

REGIÓN EN CRISIS

Las regiones autónomas de la Costa Atlántica (RAAS y RAAN) representan el 46 por ciento del territorio nicaragüense, según un estudio denominado “Desarrollo Humano en la Costa Caribe de Nicaragua 2000”, elaborado por varias instituciones, incluyendo el PNUD.

A pesar de su importancia, el Consejo Regional Autónomo del Atlántico Norte tiene cuatro meses sin sesionar y sus administradores han abandonado sus funciones para integrarse a la campaña de su partido político, dejando a un lado los proyectos y trabajos comunales.

Prinzapolka, uno de los municipios de la RAAN, es el más pobre de todo el país, con el 91 por ciento de sus pobladores en extrema pobreza.

Según el mapa de pobreza del INEC de 1999, de los 25 municipios más pobres de Nicaragua, 12 pertenecen al Caribe.

Según cálculos de la Coordinadora de la Sociedad Civil, en la región existe un 90 por ciento de desempleo y un 85 por ciento de pobreza.

La investigación señala que en los últimos años la tasa de analfabetismo es de 31.4 por ciento en el Atlántico, mientras en las zonas urbanas y rurales del Pacífico es de 20.9 por ciento.

Sólo un 21.0% de las viviendas de la región tienen acceso a agua potable, lo que representa que solamente dos de cada 10 casas cuentan con el vital líquido.

El total de la población de la Costa Caribe es de 566,393 habitantes. La RAAN tiene siete municipios: Waspam, Puerto Cabezas, Prinzapolka, Rosita, Siuna, Waslala y Bonanza.

Aunque la Costa Caribe abarca el 46 por ciento del territorio nacional, sólo cuenta con el 8.62 por ciento de vías de acceso, lo que evidencia los sentimientos de exclusión para con el Gobierno Central establecido en el Pacífico.  

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