- Presidente paquistaní expresa preocupaciones por el futuro político de su vecino y pide que nuevo gobierno “refleje la realidad afgana”
- Aseguró que su país mantendrá
relaciones diplomáticas con el Talibán
Agencias y LA PRENSA
El presidente de Pakistán, general Pervez Musharraf, afirmó ayer que su gobierno seguirá manteniendo relaciones con el régimen de los talibán afganos, tras los ataques llevados a cabo la noche del sábado por Estados Unidos y el Reino Unido.
Musharraf subrayó que esos ataques no han tenido como objetivo al pueblo afgano, sino que se enmarcan “en una operación de lucha antiterrorista”, que Pakistán suscribe plenamente.
Las relaciones diplomáticas con el régimen Talibán “seguirán en vigor en el interés nacional de Pakistán y —aún más— en interés de la propia comunidad internacional”, manifestó Musharraf en una conferencia de prensa en Islamabad, la capital.
Musharraf no pudo precisar cuánto tiempo durarán los ataques que comenzaron la noche del domingo contra Afganistán, y se limitó a señalar: “creo que las operaciones no han concluido todavía”.
El presidente paquistaní subrayó que la operación militar británico-estadounidense contra Afganistán “no ha partido en ningún caso” de territorio de Pakistán, aunque reiteró que desde el mismo 11 de septiembre puso a disposición de Estados Unidos el espacio aéreo nacional.
“Creo que los ataques pueden durar un día o dos más, a lo sumo”, precisó Musharraf. “Las operaciones militares serán cortas y concentradas en objetivos concretos con el fin de no causar daños colaterales”, manifestó Musharraf, quien indicó que “creo que la acción ha cumplido sus objetivos”.
PAKISTÁN PRETENDE INFLUIR EN FUTURO GOBIERNO
Por otra parte, Musharraf se refirió también al futuro de Afganistán una vez que concluyan los ataques. Sus palabras dejaron entrever el deseo de que su país retenga influencia sobre el futuro gobierno afgano, una práctica tradicional de varias décadas.
En este sentido, subrayó que “todos debemos asegurar la unidad y la estabilidad de Afganistán; se debe promover un gobierno multiétnico, que refleje la realidad nacional afgana”.
“Recomiendo que no se lleven acciones políticas ajenas al pueblo de Afganistán”, manifestó el presidente paquistaní, en lo que pareció un aviso a la comunidad internacional para que no trate de imponer en el país un gobierno ajeno a la propia realidad afgana.
El presidente de Pakistán advirtió también de la posible ventaja que la opositora Alianza del Norte puede sacar de esta crisis y dijo que se ha de tener especial prudencia para evitar caer en una situación de caos como la que siguió a la retirada de las tropas soviéticas en 1989, cuando las diversas facciones afganas se enzarzaron en una guerra civil.
La importancia de Pakistán
Alberto Aleman
Sin lugar a dudas, Pakistán es un país clave para la coalición antiterrorista que encabeza los Estados Unidos. Es un poder regional con sus propios intereses en este punto de Asia. Es vecino de Afganistán y comparte con él casi 2,500 km de fronteras.
Pakistán fue el principal patrocinador de los Talibán y hasta los atentados del 11 de septiembre, mantenía estrechos vínculos con el régimen fundamentalista islámico, siendo uno de los tres países que tenían relaciones diplomáticas con él. Los otros, Arabia Saudita y los Emiratos Arabes Unidos, rompieron con el Talibán, presionados por EE.UU.
El territorio de Pakistán sirvió como base de retaguardia y refugio a los combatientes islámicos o “muyajedines” que lucharon contra la intervención soviética (1979-1989). En 1994, Pakistán armó y financió a los Talibán —estudiantes de las escuelas de teología—, quienes obtuvieron el poder en 1996.
Pakistán pretende tener influencia sobre el gobierno afgano por razones de Estado. Es un Estado controlado en realidad por los militares, y el actual gobernante, Pervez Musharraf, llegó al poder en octubre de 1999 derrocando al ex primer ministro Nawaz Sharif.
Dada su enconada rivalidad con la India desde 1947, año de la independencia, le preocupa a este país tener su retaguardia más o menos asegurada, pero desafortunadamente, Afganistán ha sido tradicionalmente un país inestable y convulso. Pakistán y la India se han enfrentado bélicamente en tres ocasiones por el territorio de Cachemira, dividido en dos partes —pakistaní e india— el cual cada uno reclama para sí en su totalidad.
Tanto la India como Pakistán poseen armas nucleares. En la Cachemira india actúan varios grupos separatistas terroristas. La India acusa a su vecino de apoyarlos, pero éste lo niega.
En la guerra fría, Pakistán fue un aliado de EE.UU. y la India, un aliado de los soviéticos.
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