Violeta B. de Chamorro
Consciente de los momentos dramáticos que vive el mundo desde el ataque terrorista a Estados Unidos el once de septiembre, de las operaciones militares ya iniciadas en Afganistán, y de la enorme importancia de las próximas elecciones para el futuro de nuestro país, les hago llegar estas palabras con mi cariño de siempre para todos ustedes.
Yo no estoy contenta con las cosas que hemos estado viendo estos últimos años. Ustedes conocen mi modo de pensar. La democracia que tanto nos costó construir se ha debilitado por las consecuencias del pacto que se hizo sin pensar en la Patria, y por la corrupción promovida desde la propia Presidencia de la República.
Es tan profundo el abismo en que hemos caído que siento que no podemos ahora aceptar la afirmación que la democracia la representa el partido que está en el gobierno, y menos aún el triste argumento de que, si no lo apoyamos, vendrá otro más malo.
Tampoco estoy de acuerdo con lo que se hizo en los años ochenta. Por eso me retiré de la Junta de Gobierno, y por eso mismo acepté ser candidata de la UNO, diez años después, para volver a intentar la construcción de la democracia con la que tanto soñó mi esposo Pedro Joaquín.
En estos precisos momentos, además, es tan incierta la estabilidad del mundo, tan dura la situación del café, tan profunda la crisis moral, y tan frágil la condición de las reservas internacionales, que ninguno de los tres partidos puede presumir de su capacidad de sacar adelante al país con sólo sus fuerzas y sus propias ideas.
Sólo unidos, como una sola Nación, podremos salir adelante. Sólo aceptando que tanto derecho a ganar tienen los conservadores, como los sandinistas o los liberales, vamos a poder aceptar los resultados de estas elecciones con la tranquilidad necesaria para dedicarnos a trabajar después con esperanza en nuestro futuro. Debemos confiar en nuestra vocación democrática.
La Reconciliación Nacional que se logró forjar durante mi gobierno, cuya plena vigencia es hoy evidente, debe ahora convertirse en Unidad de Nación y en Patria Común.
El próximo gobierno, el que gane las elecciones, debe gobernar para todos, basado en las ideas que nos unen y en las Políticas de Estado. Y debe hacerlo apegado a un Programa de Gobierno que surja de la búsqueda sincera de una Visión de Nación compartida por ganadores y perdedores, y de un gran Plan Nacional o Proyecto de Nación para el futuro de nuestro país.
El próximo gobierno debe dejar a un lado los intereses partidistas y buscar la integración de ciudadanos capaces y honrados, aunque sean de otras corrientes políticas, para ser lo más representativo posible.
Sólo así, con una única estrategia, un acuerdo nacional, un programa de todos, y un gobierno representativo, vamos a poder enderezar nuestra democracia, fortalecer las instituciones, reafirmar el Estado de Derecho, atraer inversiones importantes, generar empleos productivos, levantar nuestra producción, y vivir como hermanos en una reconciliación sostenible.
Muchos son los nicaragüenses que piensan lo mismo. En los últimos meses he visto con agrado los pronunciamientos de importantes personalidades, gente de los bancos, del sector empresarial, intelectuales y otros, en favor de estos mismos deseos, así como de organismos de la sociedad civil, universidades, el INCAE, y las aspiraciones de la inmensa mayoría de los nicaragüenses, según las encuestas.
Queriendo aportar mi grano de arena, he invitado el día de hoy a los tres candidatos a la Presidencia de la República para que adquieran, lo antes posible, un triple compromiso con todos nosotros los nicaragüenses.
Primero, el compromiso de abstenerse de proclamar victoria, o llamar a celebraciones, antes de conocer los resultados del Consejo Supremo Electoral, respetar y reconocer los resultados independientemente de los márgenes de diferencia entre el ganador y los perdedores, y convocar a sus partidarios a seguir estas mismas conductas.
Segundo, el compromiso de que el candidato ganador inicie el período de transición, una vez reconocido por el Consejo, con un llamado formal a los otros dos candidatos y los nuevos diputados de sus partidos a concertar antes de Navidad una Estrategia Nacional a largo plazo y, como parte de esa estrategia, el nuevo Programa de Gobierno que regirá en este período presidencial.
Eje central de esta estrategia nacional deberá ser el respeto absoluto a las libertades públicas, los derechos humanos, la propiedad privada y el libre mercado, el compromiso profundo con la democracia, la justicia y la equidad social, la lucha frontal contra la corrupción y el abuso del poder, y la búsqueda permanente del crecimiento de nuestra economía para beneficio de todos y, especialmente, de los más pobres.
Tercero, el compromiso de que el candidato ganador inicie el período de transición con el envío de una carta al Presidente de los Estados Unidos de América expresándole que el nuevo Gobierno de Nicaragua estará junto con su país, con las democracias del mundo y todos los gobiernos que quieran ayudar, en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico internacional.
Escuchar de los candidatos estos tres compromisos nos llenará de ánimo para ejercer nuestro derecho a votar porque sabremos que así, gane quién gane, habrá Patria y Prosperidad para todos, un gobierno amistoso, y un mundo más seguro para la humanidad.
Tengo la confianza de que los tres candidatos comprenderán mis razones para esta iniciativa.
Con mi cariño para todos, y que Dios nos bendiga.
Ex presidenta de Nicaragua