Ernesto Jara Balladares
Una de las cosas buenas que se pueden obtener de la tragedia del 11 de septiembre en Nueva York y Washington es la simpleza con la que se hacen desde entonces los análisis: ¡estás con nosotros o estás con los terroristas!
En el caso particular de Nicaragua, el terrorismo no es su principal amenaza, tiene amenazas mucho más peligrosas para su desarrollo, como son la pobreza y la corrupción entre otras.
Ante temas como el combate a la extrema pobreza y el combate a la corrupción, no se deberían de permitir posiciones ambivalentes: estás contra la corrupción o sos un corrupto.
Sobre el tema de la corrupción, el ingeniero Bolaños no ha sido claro en su posición. Nunca lo hemos oído decir, con todas sus letras, que condena los actos de corrupción. No sólo le falta claridad a su posición, más bien se esconde en argumentos torcidos para justificar su falta de simpleza en el análisis.
Esta posición contrasta con la forma categórica y clara con la que atacó al terrorismo y a los nacionalizados nicaragüenses a inicio de 1990. Sólo puedo creer que en su ligero análisis, pensó que esas arremetidas le sumarían votos a él y le restarían votos a Daniel Ortega.
En Nicaragua la corrupción derriba edificios a diario, malversando así el fruto del trabajo de todos y el futuro de nuestra sociedad.