Trinidad antes de su derrota por Hopkins.

Luce inevitable

Revancha de Trinidad vs. De la Hoya Edgard Tijerino M. [email protected] Después de la derrota inobjetable de Tito Trinidad ante Bernard Hopkins, todos los caminos conducen, no a Roma, sino a una obligada y esperada revancha entre Oscar De la Hoya y el púgil boricua recién destronado, con su invicto sepultado y su orgullo hecho […]

  • Revancha de Trinidad vs. De la Hoya

Edgard Tijerino M. [email protected]

Después de la derrota inobjetable de Tito Trinidad ante Bernard Hopkins, todos los caminos conducen, no a Roma, sino a una obligada y esperada revancha entre Oscar De la Hoya y el púgil boricua recién destronado, con su invicto sepultado y su orgullo hecho trizas.

¿Y qué?.. ¿Acaso no han perdido los grandes para regresar con actuaciones espectaculares?.. Perdió Dempsey con un artista como Tunney, perdió el genial Robinson varias veces, perdió Alí el profeta, y Leonard el magnífico, y Durán el demoledor, y Hagler el indestructible, y Chávez el súper-macho, y Tyson el exterminador, y también fueron vencidos De la Hoya y Trinidad.

Ahí tienen una revancha, posiblemente digna de ser escrita por Suetonio, el de los 12 Césares, siempre y cuando ambos púgiles salten al centro del cuadrilátero con sus corazones entre los dientes, pisando carbones encendidos, ansiosos por reinstalar convenientemente sus egos.

Ambos lo necesitan, y eso garantiza un factor de motivación para la gran afición del boxeo, para los expertos que acaban de naufragar estrepitosamente, y para la Televisión… “Habrá mucho dinero. Quizás obtengamos la más grande bolsa de la historia. Podemos ofrecer algo espectacular”, dice De la Hoya.

Trinidad, analizado de la cabeza a los pies, y sobre todo, después de la afectación de una derrota categórica, está más al alcance de Oscar que Shane Mosley… Y es que “Tito” no es tan veloz, preciso y desconcertante como Mosley.

En tanto, De la Hoya no es Bernard Hopkins, un mediano natural con extraordinaria movilidad y una certeza ejecutiva tenebrosa para su adversario, además, es menos resistente y su golpeo puede ser más asimilable.

Es posible que si la distancia entre ellos se recorta, algo que no ocurrió en el ring del Mandalay en Las Vegas por el boxeo elusivo de Oscar, los golpes rectos de “Tito”, capaces de funcionar oportunamente en forma de combinaciones, adquieran la efectividad deseada.

Pero ¿Qué hay del posible retiro de Tito?

Olvídense… Una vez recupere la tranquilidad de su sistema nervioso, con una fuerte demanda por paternidad esperándolo a la vuelta de la esquina, ansioso por restaurar su orgullo, “Tito” debe sentirse atraído por una bolsa sin precedentes y una pelea soñada en el marco del boxeo actual.

Sería en las 154 libras naturalmente porque De la Hoya no podría tomar ese riesgo en las 160, mucho menos después de ver lo que ocurrió entre Trinidad y Hopkins.

Un filete en tiempos de escasez. Eso sería la revancha Oscar-”Tito”. Y por supuesto, Don King lo sabe mejor que usted y yo.  

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