- Ex Presidente de CSJ dice que miembros de Sala Constitucional deberían excusarse de seguir viendo caso Alcaldía-Enitel
Janelys Carrillo Barrios [email protected]
Mientras la turbulencia surgida esta semana en la Corte Suprema de Justicia (CSJ) pareció amainar, en espera de que el regreso del presidente Francisco Plata traiga consigo la solución al conflicto, el asesor legal de Enitel, Pablo Beteta, visitó ayer a la presidenta de la Sala Constitucional Josefina Ramos.
Así lo informó a LA PRENSA un miembro de ese alto tribunal de justicia, enfrentado ahora por la emisión de dos fallos que presuntamente son nulos por haber sido dictados por magistrados que no tienen competencia para ello.
En tanto, el ex presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Roberto Argüello Hurtado, aseguró que la solución de la crisis institucional pasa porque los ocho miembros de la Sala Constitucional se excusen de seguir conociendo el caso Alcaldía-Enitel.
Deben nombrar igual número de magistrados que no hayan emitido opinión para que resuelvan sobre la recusación que promovió el edil Herty Lewites, dijo el experto.
Con más de 40 años al servicio del Derecho, cinco de ellos como presidente de la CSJ de Nicaragua, el doctor Argüello Hurtado se declaró triste por las “situaciones de hecho” que ha protagonizado el más alto tribunal de justicia de Nicaragua.
El jurista manifestó que la CSJ debe poner fin a la crisis lo más pronto posible para no seguir agraviando a la nación, y como primer paso, los magistrados que integraron Sala Constitucional sin pertenecer a ella y que votaron la resolución 161 y 162, deberían excusarse y separarse del caso.
“No pueden ser jueces de su propia causa e igual los que fueron ultrajados, según dicen, porque ya emitieron opinión, lo mismo debe hacer la presidenta de la Sala Constitucional y los que hasta ahora completan esa estructura”, reiteró Argüello Hurtado.
DERECHO NO ANDA DERECHO
“Pareciera que el derecho no anda derecho”, manifestó, al indicar que si los otros ocho miembros restantes tampoco pueden fallar imparcialmente, éstos bien pueden integrar una Sala Constitucional con magistrados de Apelaciones de cualquier parte del país, pero eso sí, que no hayan emitido opinión.