I
Como puntos de lanzas señalando hacia el cielo
como torres vigías dando su luz al mar
marcaban con alegría el horizonte azul
erigidas maravillas, víctimas de un flagelo
majestuosas, imponentes, deseosas de mirar,
fueron presas deseadas, vistas desde Kabul.
II
Doblaron sus rodillas implorando al Señor,
que no les permitiera a ellas claudicar
viniendo en ese instante el impacto mortal.
Retorcieron sus cuerpos, gemidas de dolor
impulsadas saetas, no vistas al radar
hacían ver la saña del instinto animal.
III
Se mezclaron las razas en cúmulo al dolor
para la gente en vuelo, llegó el juicio final
y los que en tierra estaban ¡Qué ganas de llorar!
Se juntaron los cuerpos fundidos al calor.
Hay momentos en vida que predomina el mal.
La gente se lanzaba con ganas de volar.
IV
Bomberos se arriesgaron en busca de apagar
las llamas insolentes, causas de destrucción.
Policía y Ejército, luchando en plena vía
obreros que llegaban deseosos de apartar
los restos que quedaban de aquella construcción
majestuosa y brillante obra de ingeniería.
V
Convertido en escombros, polvo, ceniza y alma
caía en cascada hacia el bendito suelo
todo lo que de abajo se miraba hacia el cielo
esperando una señal divina que trajera la calma,
se fueron esperanzas, vinieron los consuelos.
¡Oh Dios! Que exista paz, tan pura y transparente como el hielo.
VI
La vida sigue su curso, dejando todo atrás
martirio, dolor y llanto en toda su magnitud
abriendo el nuevo milenio, cargado de gran sorpresa
con democracia, unidad y proezas, fronteras trascenderás
tu perdón y tu justicia, sea eslabón de actitudes
para que en el mundo haya, amor, paz y fortaleza.