Tito Rondón [email protected]
Julio César Miranda recuerda que otros jugadores de Sabana Grande eran los Vega, Inocente (bautizado como “Inocencio” por Sucre Frech) y Daniel, y Moisés Sequeira.
Ahí recuerdan que César, una persona muy conflictiva, era conocido como “Chelón”.
Para la temporada 1963-1964 César pasa al León, pagando la novatada al perder cinco juegos sin ganar, con efectividad de 4.60, en 16 juegos incluyendo tres aperturas. Por última vez dio más bases por bolas que ponches, 17 a 12, pero siete fueron intencionales.
En el siguiente año juega en el 5 Estrellas, abriendo cinco partidos y relevando en 14, con marca de 2-3 y 2.75, su mejor efectividad.
En 1965-1966 (2-6, 3.53) tira el único juego completo de su carrera, y finalizó cuatro de sus seis relevos (inició ocho partidos).
En el último año de la Profesional ganó más de los que perdió (4-3 y 3.03), tuvo su segunda mejor efectividad, abrió seis juegos y relevó en 17 finalizando siete y por cuarto año consecutivo mejoró tanto las entradas lanzadas como los ponches propinados.
En total, en cuatro años ganó ocho juegos y perdió 17, trabajando 22 partidos como abridor y 50 en relevo para un total de 77. Lanzó 244 entradas y dos tercios, cediendo 221 hits (22 jonrones) y 120 carreras (92 limpias). Dio 87 bases por bolas, 15 intencionales, y abanicó a 131 contrarios. Golpeó a once, cometió seis wild pitches, y nunca hizo un balk.
“Mi tío medía 6-2, no recuerdo su peso, pero sí decían que era de mano chiquita”, recuerda Martha Lorena.
Era mal bateador pero tenía mucho poder; en cada una de las dos últimas temporadas dio jonrón. De por vida bateó de 66-7 (.106), pero con un doble y dos cuadrangulares.
César se casó con Jessie Cardoza y tuvo cuatro hijos. El mayor, Leslie Antonio, vive en Estados Unidos; las otras tres son mujeres, Janibel, Yohari y Carla, están casadas y residen en La Trinidad, Estelí.
“Recuerdo cuando Wilfredo Calviño lo llegó a buscar; estuvo en México, en Aguascalientes, fue a Estados Unidos tres veces, y junto a un viaje una vez le regalaron una moto. Pero tomaba mucho y además tenía mal carácter”, recuerda Martha Lorena.
Viendo las estadísticas es obvio que César llegó a ser uno de los mejores lanzadores en los años finales de la Liga Profesional; sus cifras se comparaban con las de los Grandes Ligas. En el artículo donde investigamos el “Equipo de Estrellas Nicas” del último año César aparece en el “staff ideal” junto a Mudel Mathews, René “El Ñato” Paredes, Willie Hooker y “El Profesor” Arturo Hodgson, en una primera línea delante de Cristóbal Acosta, Carlos Solís, Manrique Zavala, Roger Robinson y Pedro “El Vampiro” Espinoza.
Solamente Willie Hooker lanzó en más partidos. Es obvio que César Gutiérrez es uno de los mejores lanzadores en la historia.