En letra pequeña

Fabián [email protected]

Sin acento

A don Enrique Bolaños no le costará mucho echarse para atrás en todo lo que ha prometido. Para ello bastará que le quite el acento a su slogan de “Sí, se puede”, para volver a la justificación que siempre ha usado: “Yo dije si se podía, pero como no se ha podido…”.

Pura bulla

Nuestros candidatos quieren ganar esta campaña sólo oyéndose hablar ellos mismos, y han evitado encarar las preguntas que les incomodan. Por ello es que el debate estaba muerto desde que se propuso, y los candidatos se encargaron de liquidarlo con actitudes de peleoneros de barrio, “bujones” les llaman en mi pueblo: “Agarrame, que si no lo mato”, dicen, y nunca llegan al pleito. Al final los dos bujones salen diciendo: “¿Viste?.. me tuvo miedo”.

Monólogos

El caso de Daniel Ortega es más grave todavía, porque este candidato ha cancelado hasta las entrevistas. ¿Cómo puedo confiar yo en lo que dice una persona si no tiene el valor de encarar ahora un cuestionamiento a lo que dice o promete? Con sus discursos podrá levantar olas de alegría entre sus simpatizantes, pero ésos ya son votos seguros. Para convencer a los indecisos, que serán los que en definitiva decidirán las elecciones en esta recta final, se necesita entrarle al toro por los cuernos y dejarse de monólogos.

Plagio

Pedro Solórzano sale acusando a los sandinistas de darle comida y dinero a varios de sus carretoneros que decidieron pintar sus carretones en rosado peptobismol. Lo que no me queda claro es si los acusa de soborno o de plagiarle el método de conseguir la simpatía de los carretoneros… Porque no vaya a creer Solórzano que los carretoneros lo siguen por su linda cara… No, lo siguen porque él les ha dado mucho de lo que ahora les están dando los sandinistas. Y si no, que haga la prueba: que deje de darles y se quedará desfilando solo.

La pura palabra

El gobierno ha declarado que hay cero dinero para hacer obras. Están paralizadas. O sea, que se acabaron las obras y quedan las puras palabras.

¡Chito, boca!

No terminaban de sentarse en su silla, cuando los nuevos ministros de Industria y Comercio, y Agricultura despacharon sendos memorandos donde ordenaban que sólo ellos podían hablar con los periodistas en sus respectivos ministerios. Esto ha creado tremendo enredo, porque los señores quieren opinar en todo y saben nada de nada, lo que tiene desconsolados a los periodistas que cubren esa fuente. “Por suerte, doña Azucena Castillo, la vice del Mific, no le ha parado mucha bola al bendito memorando”, me confió una reportera.

Día negro

Yo le tengo miedo a la relativa quietud con que se ha desarrollado esta campaña electoral. No porque me guste la violencia, sino porque en el fondo sabemos que tanto liberales como sandinistas están concentrando fuerzas para el 4 de noviembre, cuando puede pasar de todo en Nicaragua. Si las votaciones resultan tan reñidas como las anuncian las encuestas, esperamos una pelea voto por voto en cada Junta Receptora, con las mañas en que tienen doctorado cada uno de los bandos.  

Editorial
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