Los afectados por el Nemagón, presentan graves complicaciones de salud, mayoritariamente irreversibles, por lo que urgen indemnizaciones.

Llueven más demandas de afectados por Nemagón

A las demandas ya existentes contra transnacionales norteamericanas por afectaciones del Nemagón, se suman doscientos casos más. Varios son tan graves que algunos consideran que esos perjudicados no lograrán ver los resultados de la demanda, que según una de las abogadas, podría tardar hasta dos años. Carol MunguíaCORRESPONSAL/[email protected] Doscientos ex trabajadores del banano, afectados por […]

  • A las demandas ya existentes contra transnacionales norteamericanas por afectaciones del Nemagón, se suman doscientos casos más. Varios son tan graves que algunos consideran que esos perjudicados no lograrán ver los resultados de la demanda, que según una de las abogadas, podría tardar hasta dos años.

Carol MunguíaCORRESPONSAL/[email protected]

Doscientos ex trabajadores del banano, afectados por el Nemagón, solicitaron ser incluidos en el proceso de demanda contra transnacionales norteamericanas, en el que ya hay 600 demandantes y 200 más en vías de completar datos. Los nuevos casos completarían los mil expedientes, según la abogada Martha Patricia Cortés Pérez.

La demanda interpuesta contra las transnacionales “Standart Fruit Company”, “Chiquita Brand”, “Dole” y “Shell Oil Company”, se lleva adelante por abogados nicaragüenses con el respaldo del Bufete Provost Umprey of Beau Montt, de Estados Unidos.

Entre los abogados que se harán cargo del caso, se encuentran Robert Robert, Marck Spacks, Joe Fisher, Ed Fisher y Pablo García, quienes representarán a los afectados por el dibromocloropropano, conocido como nemagón, nematicida que se utilizó en las plantaciones bananeras y que según los demandantes, les dejó secuelas de por vida, por lo que urgen indemnizaciones.

Cortés Pérez dijo que la notificación a las empresas demandadas tiene un plazo mínimo de 90 días y estimó que el juicio podría durar dos años. Para trasladar los expedientes a Estados Unidos se debe tener una sentencia firme en Nicaragua, indicó.

Explicó que cada caso es presentado al judicial correspondiente con la debida valoración psiquiátrica, exámenes de laboratorios respaldados por el Ministerio de Salud y el diagnóstico de médicos especialistas, según la enfermedad que padecen.

La historia clínica de cada paciente, presentada al juez, también incluye pruebas de laboratorio, grado de incapacidad y tratamiento, elementos suficientes que tienen fuerza para sustentar la demanda que en tres o cuatro meses podría ser trasladada a Estados Unidos, donde se pedirá indemnización hasta por cien mil dólares por afectado, afirmó.

SECUELAS DE POR VIDA

El doctor Francisco Bonilla Martínez, psiquiatra contratado por el Bufete Zavala Cortés para las valoraciones psicológicas, dijo que recibió en consulta por lo menos a 150 pacientes.

Testificó que la mayoría de estos pacientes presentan problemas de la piel, insuficiencias renales crónicas, axospermia y hasta sospecha de cáncer en pulmones, por lo que fueron remitidos a los especialistas en la materia.

“En mi especialidad en particular, encuentro a los pacientes con angustia, deprimidos, ansiosos, temerosos y abatidos por la pobreza”, trastornos que se originan en situaciones existenciales precarias, extrema pobreza o incapacidad física, “enfermedades de la pobreza”, valoró.

HISTORIAS QUE CONMUEVEN

La historia de Francisco Antonio Ríos Toval, originario de Tonalá, Puerto Morazán, es una de las más conmovedoras. No escucha, está postrado en una silla en la sala de su humilde casa, donde es atendido por su madre, una anciana de 80 años.

Los vecinos del enfermo dicen que vive de la caridad pública y que no vivirá para esperar el resultado de la demanda.

Otro caso es el de Mauricio Torres Martínez, quien, por efectos del Nemagón se encuentra estéril; mientras que a Juan Avendaño el nematicida le causó padecimientos cardíacos irreversibles.

Los demandantes piden a los abogados nicaragüenses y norteamericanos que hagan justicia, pues son una buena parte de obreros y trabajadores chinandeganos que no son útiles a la sociedad y hasta ahora nadie se preocupó por profundizar en sus crisis de sobrevivencia y su suerte a la vuelta de unos cuantos años.  

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