EFE
LONDRES.- La crisis causada por los atentados contra EE.UU. aumentará la inestabilidad en Asia Central y abrirá nuevas puertas a Rusia, como principales consecuencias políticas, mientras que los efectos económicos serán relativamente limitados, según las estimaciones de “Economist Intelligence Unit” (EIU).
En un informe titulado “El Nuevo Desorden Mundial”, la EIU, del grupo “The Economist”, analiza las posibles consecuencias de la crisis surgida con los atentados del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, en Washington.
Desde el punto de vista político, el informe considera que el interés estadounidense en atraer el mayor número posible de países árabes a la coalición contra el terrorismo internacional influirá en el papel de Washington en el proceso de paz para Oriente Medio.
RUSIA “CLAVE”
Rusia “desempeñará un papel clave” en la obtención de datos de inteligencia y en el apoyo de las antiguas repúblicas soviéticas de Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán, y es posible que obtenga concesiones de Estados Unidos a cambio de su apoyo, como el freno a mayores expansiones de la OTAN o el recorte de requisitos para su admisión en la Organización Mundial del Comercio.
En Afganistán, la EIU considera “improbable que un Gobierno pos-talibán sea más capaz que ningún otro gobierno anterior de resolver las numerosas divisiones étnicas y religiosas del país”.
“Un Afganistán fracturado es probable que conserve áreas en las que podría florecer el extremismo islámico. Encontrar un gobierno aceptable para los vecinos de ese país será también difícil”, opinan los analistas.
PAKISTÁN, CRISIS POLÍTICA FUTURA
Pakistán es el país donde es más probable una crisis política, y el informe cifra las posibilidades del general Pervez Musharraf de seguir en el poder el año que viene “en torno al 50 por ciento”, tras haber expresado su apoyo a Estados Unidos.
Los países ex soviéticos fronterizos con Afganistán —Uzbekistán, Tayikistán y Turkmenistán— correrán el riesgo de sufrir el “efecto dominó”, por cuanto los regímenes de esos Estados “no sólo son opresivos políticamente, sino frágiles económicamente”.
El informe da cuenta también del riesgo de que la crisis radicalice las posturas entre la población de los países musulmanes.
Indonesia, el país con mayor población musulmana del mundo, corre riesgo de inestabilidad, y la EIU apunta que las amenazas de EE.UU. contra Afganistán “han llevado a amplias manifestaciones en Yakarta, amenazas contra ciudadanos norteamericanos y llamamientos para una Guerra Santa contra los Estados Unidos”.
En la zona OTAN, los analistas consideran que pese a los temores de fisuras en la Alianza, los países miembros ofrecerán un apoyo decidido a la campaña contra el terrorismo, y si bien cualquier participación militar será meramente simbólica, “la cooperación de los servicios secretos podría ser vital en la lucha contra las redes terroristas”.
EFECTOS ECONÓMICOS LIMITADOS
Desde el punto de vista económico, los expertos creen que los efectos serán relativamente limitados, que “la economía de EE.UU. experimentará una recuperación gradual, que el impacto en otras áreas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de los mercados emergentes será relativamente limitado y que se evitará una recesión global”.
La recuperación será rápida “como resultado de un manejo político adecuado de la crisis, la inyección de unos estímulos fiscales y monetarios considerables por parte de EE.UU. y otros países, y una esperada estabilización en la confianza de los consumidores”, dice el estudio.
En este sentido, la EIU considera que la Administración del presidente de EE.UU., George W. Bush, “se ha enfrentado bien a la crisis”, y que “la confianza mundial, en la consideración de que la respuesta de Washington a los ataques será cuidadosamente meditada, preparada y medida, se ha incrementado cada día más”.