Ante las posibles propuestas

Julio Ignacio [email protected]

Daniel ortega, será presidente si gana, y si no, tiene garantizada diputación en la Asamblea. Arnoldo terminará su presidencia, y gracias al pacto, tiene garantizada, otra diputación, que por su naturaleza, porque nadie le ha encargado su representación, es contraria a los principios republicanos, democráticos y liberales.

Faltando menos de dos meses para las elecciones, Daniel navega con bandera de muchacho bueno, y Arnoldo se empecina en boicotear la campaña Bolaños-Rizo, poniendo todo de su parte, para recordarle a la ciudadanía su existencia, ahuyentando con sus odiosidades, las simpatías hacia los candidatos de su partido.

Se dice que preparan conspiratoriamente contra los intereses del pueblo, otro zarpazo a la constitucionalidad y la institucionalidad, proponiendo cambios que solamente beneficiarán sus intereses y los de sus cómplices. Se habla en medios legislativos, que harán cambios a la Constitución, para que sea la asamblea la que confirme embajadores y ministros, tradicionales prerrogativas del Poder Ejecutivo.

Se sabe que algunos legisladores, han declarado que los cambios serán porque en países como Estados Unidos y Europa, los cargos vitales de la administración pública, son sometidos a escrutinio por los legisladores. ¡Quién les ha dicho a los diputados que nos gastamos, que el sistema legislativo pactista-clientelista de Nicaragua, es como el de los Estados Unidos o de la naciones europeas!

Para empezar, cómo van nuestros “legisladores” a comparar la legitimidad de su representación, con los de Estados Unidos o de Inglaterra, que son escogidos en elecciones primarias en sus distritos, después electos por el pueblo, y como en Estados Unidos se someten a elecciones cada dos años.

La representación de los diputados en Nicaragua es: arbitraria, un abuso de los principios constitucionales, un fraude a la democracia, y una desviación del poder legítimo de la soberanía popular, y por su propia naturaleza, ilegítima, porque el pueblo no los escoge, sino que son electos de dedo y por un mecanismo de cascada. Querer asumir responsabilidades que tienen legisladores de países con alto grado de cultura cívica, sólidas estructuras políticas, legales y constitucionales, donde se respetan las leyes, y la independencia de los poderes del Estado, es una falacia.

Dicen que Daniel en particular, está ansioso por iniciar la reforma del Estado y que Arnoldo y sus diputados lo secundarán. No dudamos que el Estado necesita reformarse, pero con la mentalidad de Estado que ellos tienen, no se puede esperar nada bueno.

Es principio fundamental del Derecho Público, que las disposiciones que no sean para beneficio del interés nacional, son ilegítimas, y Nicaragua, con los pactos, para beneficio de las élites gobernantes, no es ni la caricatura de un Estado Constitucional americano o europeo, por lo cual no caben las comparaciones en nada.

El autor es Ex Ministro del Trabajo  

Editorial
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