El martes, cuatro de los corrientes, desde Diriamba asistí a los funerales de mi dilecto amigo, don Moisés Barbosa Ramírez. En mucho tiempo no había visto un sepelio tan concurrido.
Al entrar al Cementerio para acompañar a mi amigo a su última morada, con mucha tristeza pude observar el estado deplorable del Camposanto en Nindirí, está sucio, montoso, plagado de insectos de toda clase y con mucha dificultad me pude desplazar en ese sagrado sitio.
En plática con ciudadanos de la localidad, me enteré de que el actual alcalde es liberal; también me enteré de que la Comuna percibe importantes sumas de dinero por los impuestos municipales; me dijeron que los ingresos anuales andan por el orden de los ocho millones, y me pregunté en qué invertirá el señor alcalde de Nindirí tanto dinero que no le alcanza para conservar en estado de limpieza el Camposanto de los coterráneos del famoso Cacique Tenderí.
Danilo González Sotomayor
Casa No. 18 A, Colonia San Sebastián, Diriamba