- Funciona un “ministerio de
la promoción de la virtud”
AFP
PESHAWAR, PAKISTAN.- Hace menos de 10 años en Kabul se iba al cine o a bailar y las jóvenes llevaban minifalda como en cualquier lugar del mundo hasta que los Talibán decidieron limpiar la ciudad de “pecadores”.
Hoy, Kabul es la capital de un Estado donde las prohibiciones superan todo lo que se había hecho antes en el mundo musulmán.
El “ministerio de la promoción de la virtud y de la prevención del vicio” transformó la fisonomía de esta ciudad donde han desaparecido las mujeres y los hombres son barbudos a la fuerza.
Las mujeres no pueden trabajar, ni siquiera en los hospitales, las niñas no pueden ir a la escuela, con lo que una generación entera ha sido privada de educación.
Las mujeres son obligadas a taparse de la cabeza a los pies con la “burqa”, una especie de campana que les deja sólo una rejilla a la altura de los ojos para ver lo que ocurre en el exterior.
Los hombres son más favorecidos, pero deben llevar la barba tal como les sale, sin recortes, vestirse con el traje tradicional y cubrirse con un turbante.
Todas estas reglas islámicas son aplicadas por milicianos generalmente venidos de los últimos rincones de los campos más alejados.
Las barbas son regularmente inspeccionadas y el transeúnte recibe a veces la orden de leer algunas suras (capítulos) del Corán para verificar sus conocimientos religiosos: todo error puede ser castigado a bastonazos o con cárcel.
DIVERSIÓN PROHIBIDA
Todos los cines, bares, teatros de variedades y salas de baile están cerrados, el juego de azar está prohibido. La televisión no existe, los últimos televisores fueron quemados en ceremonias públicas y las botellas de alcohol que se descubren son aplastadas con tractores de oruga.
Durante las escasas manifestaciones deportivas, los afganos no pueden aplaudir, sino gritar: “¡Dios es grande!” (Alá Akbar).
Los volantines fueron prohibidos y los colores han sido eliminados de la publicidad comercial que debe ser en blanco y negro.
Toda imagen que reproduzca a un ser viviente está prohibida, lo que eliminó los libros infantiles y las muñecas. Internet está prohibida y por otra parte la gente tiene problemas para pagar la electricidad.
La única distracción posible son las ejecuciones públicas que se efectúan después de la plegaria de los viernes.
Ha habido mujeres azotadas, lapidadas o ejecutadas por adulterio.
Se corta la mano o el pie a los ladrones, los homosexuales son ejecutados, los conspiradores ahorcados y los asesinos liquidados por los parientes de sus víctimas.
El ex viceministro Talibán de Relaciones Exteriores, mulá Stanekzai, se enfadó un día ante periodistas árabes que le recitaron un versículo del Corán en el que se dice que “No hay prohibición en materia de fe”.
Hizo una larga pausa y respondió: “Ah, sí, pero el sagrado Corán es un libro muy grueso y hay muchas cosas dentro”.