Mirna Velásquez Sevilla tiene veinticinco años de edad, es originaria de El Jícaro, Nueva Segovia. De su pueblo natal se trasladó a Estelí para ingresar a la secundaria. Posteriormente Velásquez se mudó, esta vez hacia Jalapa, Municipio de Ocotal para concluir su bachillerato. Su gira por los departamentos concluyó en Managua para realizar sus estudios superiores. Ingresó a la Universidad Centroamericana en la carrera de Comunicación Social. Sin embargo, desde hace cinco años se ha dedicado a hacer obras de teatro con el grupo Teatro Studio. Las obras que caracterizan al grupo son “Chale Chalita” y los “Pirulí”, “Don Juan”, “El Principito”, “El Retablillo de Don Cristóbal” y “Calígula” la obra más reciente, en donde hace el papel de Cesonia.
Aquí Entre Nos.-¿Cómo ingresaste al teatro?
Mirna Velásquez.- “En segundo año de la carrera yo miraba unos carteles que había en la universidad de cursos de yoga, teatro, guitarra y danza. Pregunté y me dieron la información y ahí fue cuando comencé. No fue mucho tiempo, sólo tres meses. Después una amiga que trabajaba con un grupo de teatro me comentó que necesitaban a alguien para dar clases. Así es como inicio en Teatro Studios”.
¿Es un trabajo remunerado?
MV.- “Sí. Bueno, entre comillas. Porque el teatro no es un trabajo muy bien remunerado. Por decirte un ejemplo, en un trabajo de seis meses tal vez nos pueden dar cien dólares, ciento cincuenta lo más”.
¿Qué apoyo tiene Teatro Studios?
MV.- “La embajada que siempre nos ha apoyado es la de Francia, y la embajada de España. Ellos nos dan el financiamiento para comprar el vestuario y hacen los contactos para las presentaciones”.
¿Qué te gusta del teatro?
MV.- “Está difícil. Me gusta porque es un medio muy diferente a todo lo que yo conozco, porque tenés la oportunidad de ser vos misma, generalmente un trabajo en un banco, un trabajo de administración u otra cosa tenés que andar bien vestida, tenés que aparentar ser otra persona, en el teatro no, vos sos quien sos. Si sos loco la gente te respeta porque sos loco, si sos callado es igual, es un mundo bien especial”.
¿Qué te gusta más la comunicación o el teatro?
MV.- “El teatro me llena más que el periodismo, pero eso no quiere decir que no me guste”.
¿Cuáles son las prioridades de tu vida?
MV.- “¡Uhhy! Un montón. Primero, quiero sacar una especialidad en Periodismo, me gusta la infografía, me gusta más que andar en las calles. Quiero entrar a una escuela de teatro, porque yo nunca he estado en una escuela y cada vez me involucro con gente profesional, que sabe mucho”.
¿En algún momento eso ha sido un obstáculo?
MV.- “No. Para nada, porque la gente en teatro te valora por lo que sos no por un cartón. Pero sí es importante porque imagínate que yo quisiera estudiar en otro país es un requisito”.
¿Casada? ¿Soltera? ¿Tenés novio?
MV.- “Sí, tengo novio”.
Háblame un poco de tu relación.
MV.-“Es un muchacho holandés, de veintiocho años, tenemos un año y medio de jalar, es una relación a distancia porque él vive en Holanda. Lo conocí en la hemeroteca de la UCA”.
¿Cada cuánto tiempo lo ves?
MV.- “Cuando podemos vernos, a veces cada cuatro meses”.
¿Qué tal es un noviazgo de lejos?
MV.- “La gente dice que amor de lejos amor de pendejos, y yo puedo decir que eso es una gran mentira. Porque el amor, cuando es realmente amor, no importa nada, no importa si hay distancia, va más allá de todo”.
¿Cómo hacen para cultivar esa relación?
MV.- “Por correo electrónico, con llamadas por teléfono, también por correo convencional”.
¿Cuáles son tus retos?
MV.- “El principal reto es que el público se vaya satisfecho con mi trabajo”.
Contanos un poco acerca de tu experiencia de haber sacado tu carrera a través de una beca.
MV.- “Fue una beca interna. Consistía en ubicarte en una casa en la que habitabas con una familia y te daban dinero para comprar cosas muy necesarias, como la pasta de diente, jabón y esas cosas. En esa época se necesitaba setenta y cinco de promedio, ahora es de ochenta, uno hacía el esfuerzo para mantenerse. Es una de las experiencias más importantes de mi vida porque es la primera vez que yo salía de mi casa y la primera vez que convivía con otra gente, con otras costumbres, hasta para lavar era diferente”.
¿Por qué decís que hasta para lavar era diferente?
MV.- “Donde yo me crié vos ibas lavando cada trapo y lo ibas tendiendo y aquí yo descubrí, con una muchacha de Rivas, que hay gente que tapa el hoyo del lavandero le echaba detergente con agua y ahí ponían a remojar toda la ropa”.
¿Algo que lamentes?
MV.- “Me da un gran pesar que la escuela de teatro haya cerrado y que no haya el apoyo de las instituciones para la escuela. Nosotros, los teatristas estamos olvidados”.