Debes enfrentar tus miedos

Estimada Psicóloga: Tengo una relación estable desde hace dos años y dos meses con un chico que considero genial y que amo muchísimo. El me respeta, valora y adora. Desde hace seis meses, nuestras caricias se han vuelto más intensas. Hemos llegado al punto de estar sin ropa y de tener relaciones, pero antes que […]

Estimada Psicóloga:

Tengo una relación estable desde hace dos años y dos meses con un chico que considero genial y que amo muchísimo. El me respeta, valora y adora. Desde hace seis meses, nuestras caricias se han vuelto más intensas. Hemos llegado al punto de estar sin ropa y de tener relaciones, pero antes que él me penetre me “intimido” y no puedo continuar.

El dice que me comprende, que no me sienta mal, que me ama y esperará hasta que esté lista para hacer el amor. Soy virgen a mis 20 años pero la verdad es que me gustaría entregarme a él porque lo amo, y sé que soy correspondida pero no puedo. ¿Por qué me sucede esto? ¿Qué me aconseja usted?

Respuesta:

Sentir temor a la hora de tener relaciones sexuales puede tener variados motivos. Uno de ellos puede ser la calidad y veracidad de la información que recibimos con respecto a lo que implica en sí misma una relación sexual; conceptos inadecuados y tergiversados, mitos y tabúes, relacionar coito igual a embarazo o dolor.

Otros de los motivos no menos importantes que el anterior y que tienen mucha relevancia son las experiencias de abuso sexual o violaciones sufridas en la infancia y muchas veces bloqueadas en nuestra memoria.

Muchas mujeres dan inicio a su vida sexual con variadas dudas que en la mayor parte quedan sin ser aclaradas, y estas dudas dan inicio desde nuestras primeras inquietudes, preguntas y descubrimiento de nosotros mismos, donde se nos castiga y se nos hace ver nuestro autodescubrimiento (tocarnos, estimularnos) como algo sucio, como algo malo. Y es desde ese momento que aprendemos un concepto deformado e injusto sobre nuestra propia naturaleza, ya que desde que hacemos hasta que morimos somos seres sexuados, dotados de sensaciones que tiene como objetivo producir placer no miedo, confusión, o dolor.

Para que nuestra primera experiencia sea libre de culpas y placentera tenemos que estar completamente seguras de con quién vamos a compartir ese momento, en qué condiciones y con qué información cuento. Pero la parte más importante es cómo me siento para asumirla: física y emocionalmente; porque si hay algún bloqueo mi cuerpo no puede estar completamente relajado. Tu cuerpo y tu mente son una unidad no están separados. En esto entran en juego todos tus sentidos y hasta la última corriente eléctrica que posee tu cuerpo.

¿A qué le tenés miedo? Respóndete a tus preguntas antes de lanzarte a la experiencia. En cuáles de las circunstancias te encuentras. También es importante que tengas claro que todo lo desconocido causa incertidumbre y a veces miedo, pero en algunas circunstancias hay que enfrentarlo para valorar a qué sabe.

Descubrí qué está mediando en tu decisión el debo hacer o el quiero hacer. Los debo son disposiciones sociales donde hemos aprendido que la mujer debe siempre satisfacer los deseos de los demás. Y los quiero son aquellas decisiones y responsabilidades que se asumen sin culpas, miedos, dudas. No te presiones, el deseo siempre existe y éste te va a llevar a donde no debe prevalecer más lo que quiere el otro, sobre lo que deseas y querés vos.

Si después de todo, tu miedo persiste y sentís que no sabes cómo manejarlo busca orientación en salud sexual y reproductiva y si esto aún no te satisface busca el acompañamiento de un psicólogo, que junto con vos aclare tus dudas y aprendas tu propio camino con el derecho que tenés de descubrir las causas por vos misma.

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