- Hijos, vecinos y hermanos de la
mujer muerta en Ciudad Sandino, confirman que el marido la golpeaba “duro y seguido” - Pese a la desgracia, Jessenia, hija de doña Verónica, no se rinde
Mario Sánchez P. [email protected]
Al mediodía de ayer, Jessenia Martínez Aguilar, de 16 años, huérfana desde el martes, comenzó a alistarse para irse al Instituto “Eduardo Contreras”, de Bello Amanecer, donde cursa el cuarto año de secundaria. “No voy a perder clases, quiero prepararme para ayudar a mis hermanitos”, dijo llorando, pero con decisión.
“Voy a ir a clases porque después tengo problemas”, respondió a su tío Ramón Alfredo Moncada Aguilar, quien le pedía que descansara.
Su madre, doña Verónica del Carmen Aguilar Pernudy, de 44 años, tenía apenas 24 horas de sepultada en el cementerio de Ciudad Sandino. Ella murió presuntamente a consecuencias de una gran golpiza que recibió la tarde del jueves 20 de septiembre, por la que se responsabiliza a su compañero Álvaro José Urbina Castañeda, que ya está a la orden de los tribunales.
DOLOR TEMPRANO
A las diez de la mañana de ayer, Jessenia lavaba la ropa de ella y sus hermanitos de 9, 5 y 4 años, y mientras el agua mojaba sus manos, las lágrimas corrían por sus mejillas al recordar a su madre. En su tierno rostro se notaba el desvelo y el sufrimiento que la dominaban.
Como doña Verónica del Carmen estaba embarazada, los médicos le hicieron una cesárea para extraerle el bebé, que ahora forma parte del grupo de ocho hijos que había procreado doña Verónica del Carmen.
Ellos son Erika Leticia, de 26 años, que ya está casada; Jamileth de 18, Jessenia de 16, todos Martínez Aguilar; lo mismo que Armando y José David Hernández Aguilar (9), Carla Verónica Hernández (5), e Isaac Ezequiel Hernández, de 4 años.
RELACIÓN FATAL
La jovencita dijo que su mamá era una mujer muy trabajadora que siempre luchó por ellos, y que a pesar de la pobreza vivían felices, hasta que hace unos dos años su mamá llevó a Álvaro José Urbina Castañeda, a quien había conocido en la Colonia Morazán, en Managua, donde ella trabajaba como doméstica.
“Este hombre fue muy malo. Ahora dice que no tiene nada que ver en la muerte de mi mamá. Él miente, porque siempre la pateaba, le daba puñetazos, cachetadas, la agarraba y arrastraba del pelo. A veces la iba a traer al trabajo, y en el camino la golpeaba. Cuando le preguntábamos por los moretones, ella nos decía que se había caído del bus”, relató la joven.
“Él le decía que si lo denunciaba se las iba a pagar con cualquiera de mis tíos o tías… con nosotros. Mi mamá le decía que se fuera de la casa, pero él nunca lo hizo. Ella también le temía porque la amenazaba con quitarle a mi hermanito Isaac Ezequiel, de 4 años, al que registró con su apellido”.
TESTIMONIO DE VECINA
La vecina Ana Karen Méndez González, de 19 años, dijo que cotidianamente escuchaba las ofensas y los golpes que Álvaro José Urbina daba a doña Verónica del Carmen Aguilar.
Afirmó que la última agresión inició un poco después del mediodía del jueves 20 de septiembre, y terminó hasta después de las 2:00 de la tarde. “Yo me salí porque escuchaba los golpes. Se oía que la fajeaba, que la golpeaba a puñetazos, que la estrellaba contra las paredes, contra el zinc, quebraba botellas y la garroteaba. Finalmente la agarró del pelo y la arrastró hacia fuera”.
Agregó: “Los niños de ella se salieron llorando y me decían: Álvaro está golpeando a mi mamá. El otro niño de nueve años salió corriendo a buscar a su tío Ramón Alfredo (Moncada), que vive a la cuadra, pero como no lo halló se fue a la Policía. La patrulla vino, pero el hombre ya se había ido, y por miedo, porque vivía amenazada, ella dijo a los policías que había sido un pleito leve y que el niño se había asustado”.
Ramón Alfredo Moncada, el hermano mayor de los 13 que tenía doña Verónica, afirmó que al regresar de su trabajo y conocer de la agresión que había sufrido su hermana, él llegó a buscarla la mañana del viernes, y la encontró toda arropada y acostada. Ella le dijo que había sido sólo una discusión. Afirmó que no pudo ver que su hermana estaba con moretones en diversas partes del cuerpo y con lesiones en la cabeza.