Las dimensiones del turismo

Ayer 27 de septiembre se celebró el Día Mundial del Turismo, que fue establecido en 1980 para promover el desarrollo de la industria turística universal, y con motivo de que en una fecha igual, en 1970, se adoptaron los Estatutos de la Organización Mundial del Turismo (OMT).

En realidad es difícil hablar de celebración turística en las críticas circunstancias que hay actualmente en el mundo después de los espantosos atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos. Sin embargo, “el turismo está tocado pero no hundido”, aseguró el secretario general de la OMT, Francesco Frangialli, al explicar por qué a pesar de los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre en Estados Unidos, la celebración central del Día Internacional del Turismo se hizo de todos modos en Irán, como estaba programada, bajo el lema de: “El turismo es un instrumento para la paz y el diálogo entre las civilizaciones”.

Por su parte la señora Lucy Valenti, gerente de proyectos turísticos de la Secretaría de Integración Centroamericana (SICA), explicó en la edición de ayer de LA PRENSA que ese lema fue escogido precisamente “por la contribución fundamental que el turismo hace para asegurar la paz entre los pueblos y el fortalecimiento de la interacción y los vínculos culturales y comerciales entre las civilizaciones”.

En efecto, el turismo no sólo es importante por la bondad de sus efectos políticos en cuanto a promover el entendimiento entre los pueblos y culturas diversos, y a fomentar la comprensión, la tolerancia y la convivencia pacífica entre las naciones de todo el mundo. También si se le mira desde el ángulo de los intereses estrictamente materiales, la industria turística tiene una gran significación porque promueve crecimiento y desarrollo económico, los que a su vez repercuten en el mejoramiento de las condiciones de vida de toda la población, incluyendo a los estratos más empobrecidos.

A decir verdad no son muchas las opciones que puede escoger Nicaragua para participar decorosamente en el proceso de globalización, y, sobre todo, para aprovecharla en la búsqueda del camino apropiado para salir del atraso y la pobreza que sufre la mayoría de los nicaragüenses. Nicaragua no tiene posibilidad de generar crecimiento y desarrollo a partir de su propia acumulación de capital, y por lo tanto estamos obligados a captar recursos del exterior. Y el turismo representa una de las pocas oportunidades reales para atraer el ahorro de otros países.

Se dice que la industria turística tiene una triple dimensión, pues, además de la significación política a que se refiere el lema de la celebración del Día Internacional del Turismo antes mencionado, tiene también una dimensión económica y otra social. En lo que respecta a la economía, el turismo constituye una actividad productiva de mucha rentabilidad, que es ahora la mayor exportadora y generadora de empleo en todas partes del mundo. Inclusive en Nicaragua, a pesar de todas las limitaciones que sufre el país y de las nefastas consecuencias que han dejado los conflictos políticos y bélicos, la industria turística ha crecido a un ritmo acelerado.

También en la edición de ayer de LA PRENSA, en la sección de Negocios & Economía informamos que el crecimiento de la industria turística durante el primer semestre de este año fue del 5.1%, y que se espera que los ingresos en el 2001 por este rubro sean mayores a los 116 millones de dólares que produjeron los 500 mil turistas que visitaron el país durante el año pasado. Por otro lado, la participación del turismo ocupa ahora el segundo lugar en la generación de divisas para Nicaragua, a donde saltó desde el séptimo puesto que ocupaba hace unos pocos años, y probablemente ocupará el primero el próximo año, según informaciones del Instituto Nicaragüense de Turismo.

Finalmente, el turismo tiene también una dimensión social al ser un factor de bienestar material, de relación y comprensión entre las personas y de mejoramiento de la calidad de vida.

El sector turismo va bien en Nicaragua, hasta ahora, pero apenas estamos comenzado a aprovecharlo. Y ojalá que la política y una mala escogencia electoral no vengan a arruinar lo que se ha logrado ni a retroceder en lo que se ha avanzado.  

Editorial
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