Hablando de todo

León Núñez

Este pasado fin de semana conversé con los analistas políticos de Acoyapa. Tenía más de un mes de no hacerlo. Como no se fijó ningún punto de agenda se conversó de todo, principalmente de la economía del país y de las futuras elecciones.

Después que se analizó la situación económica de Nicaragua se llegó a la conclusión de que éste es un pueblo de hambrientos que “va por el camino correcto”. Nos decía un analista político de Cara de Mono, que asistió a la reunión como invitado especial, que el consuelo que le queda al pueblo nicaragüense es pensar que existen otros pueblos famélicos que no van por el camino correcto, sino por el camino equivocado. Por lo tanto, aunque sea con hambre, lo moralmente procedente para un pueblo, según reza la teología macroeconómica, es ir por el camino correcto.

De conformidad con la propaganda gubernamental la duda un poco hamletiana de “comer o no comer” no es tan esencial como la duda de “ir o no ir” por el camino correcto. Para la tesis oficialista es más importante que un pueblo hambriento ande por el camino correcto que un pueblo muerto de hambre ande por el camino equivocado.

Dicen los analistas políticos de Acoyapa que pareciera que en este país el pueblo nicaragüense está condenado a caminar con hambre, con la “frente en alto” y por el camino correcto, al contrario de algunos felices funcionarios públicos que con “la frente altísima” y con salarios superiores a los veinte mil dólares mensuales no andan ni por el camino equivocado ni por el camino correcto, sino por un camino que ha sido identificado por uno de los analistas políticos de Acoyapa como “el camino correctísimo”.

Los analistas políticos acoyapinos creen que el gobierno de don Enrique tendría mayor capacidad de negociación con los organismos financieros internacionales, para así evitar que se continúe con la burla que significa decirle a una persona con hambre que no se aflija porque va por el camino correcto.

En relación con las elecciones del próximo cuatro de noviembre, fue unánime la opinión entre mis ilustres coterráneos de que el doctor Alemán no quiere el triunfo electoral de don Enrique Bolaños.

La campaña del PLC está a medio gas pues los recursos para sufragarla —recursos que existen— no fluyen conforme lo que sería deseable. Por otra parte, es de público conocimiento que Vlady Montesinos y sus muchachos, por instrucciones de su “jefe”, están siempre tratando de impedir el desarrollo de importantes iniciativas de personas que realmente quieren el triunfo electoral del ingeniero Bolaños, lo cual induce a pensar, no sin cierta lógica, que al mentado Vlady y sus muchachos hasta les agrada la idea del voto cruzado: por Daniel Ortega para presidente y por los candidatos arnoldistas para diputados.

A este respecto, da mucho que pensar lo que me dijo un amigo mío que es candidato arnoldista para diputado: que él preferiría que ganara Daniel Ortega la Presidencia de la República y que resultaran electos setenta diputados arnoldistas, a que ganara don Enrique Bolaños la Presidencia y que salieran electos cuarenta o cuarenta y cinco diputados del arnoldismo.

La conversación sobre las elecciones terminó con un apoyo unánime de los analistas políticos de Acoyapa a la tesis que he venido defendiendo desde hace varios meses: de que don Enrique para ganar tiene que noquear, porque si ganara las elecciones por un margen muy estrecho de votos le podrían robar, con o sin la complicidad de Alemán, la Presidencia de la República.

No voy a insistir sobre los argumentos con que fundamento mi tesis porque son de sobra conocidos, pero quiero agregar algo: don Enrique debe prever que su triunfo se puede producir en una votación muy cerrada, entonces, con la intervención imparcial de los observadores electorales nacionales y extranjeros, debe buscar la manera de que el nombre del triunfador en las elecciones se dé a conocer a escasas horas del cierre de las urnas electorales. Si pasaran muchas horas sin que se conociera el nombre del candidato ganador, empezaríamos a pensar en que “algo huele mal en Dinamarca”. Todo retraso, y en este caso todo retraso es sospechoso, podría traer consecuencias graves para esta maltrecha democracia.

La reunión de los analistas políticos de Acoyapa finalizó con la resolución de recomendar a don Enrique que cuidado va aparecer en público al lado de candidatos a diputados calificados como corruptos, porque dejaría de conquistar los votos que tanto necesitamos para que él pueda ganar por un amplio margen la contienda electoral del próximo cuatro de noviembre.

El autor es abogado y escritor  

Editorial
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