Oliver P. Garza
Nos encontramos en uno de esos momentos claves de la historia en que cambia la forma como percibimos nuestra realidad. Los ataques no provocados del 11 de septiembre en Nueva York y en Washington, han dejado como víctimas a miles de ciudadanos no sólo de los Estados Unidos, sino del mundo entero. Este horrendo hecho ha causado mayores pérdidas humanas para mi país, que las que se registraron durante el ataque a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, o incluso durante el desembarque en Normandía, más conocido por todos como Día “D”, el 6 de junio de 1944.
Después del 11 de septiembre, el sentido de seguridad para los ciudadanos del mundo ha cambiado radicalmente. La amenaza del terrorismo no conoce fronteras. Ciudadanos de al menos 80 nacionalidades han sido reportados, hasta la fecha, como desaparecidos después de los ataques de hace dos semanas.
Todavía no conocemos con exactitud si hay nicaragüenses o el número de ellos afectados. El hecho es que mucha gente inocente ha sido asesinada por estos terroristas, que han generado una ola de temor por todas partes y han dejado a muchos con una gran sensación de inseguridad; éste es un hecho que atenta contra los cimientos de la sociedad civil.
Las circunstancias nos llaman a la acción. Ha llegado el momento de tomar una decisión. En mi país existe la determinación de defender nuestra nación, nuestros valores y nuestro modo de vida.
El presidente Bush lo ha señalado claramente: “Se ha declarado una guerra contra nosotros”.
La comunidad internacional ha expresado también su deseo de enfrentar estos actos que amenazan la paz mundial. En estos momentos de dolor, no sólo para los Estados Unidos, sino para muchos países, nuestro espíritu se ve fortalecido por las numerosas muestras de apoyo de amigos en todos los rincones de la tierra.
La solidaridad y la buena voluntad que caracterizan al pueblo nicaragüense no se ha hecho esperar. Las muestras de aprecio y amistad han sido numerosas. Siempre recordaré el gesto de muchas personas que nos acompañaron durante el servicio religioso del 23 de septiembre, ofrecido en memoria de las víctimas de los ataques. Las flores y cartas enviadas o el simple abrazo de un amigo son expresiones de gran valor para nosotros.
Las muestras de aprecio vienen de ciudadanos de diversos credos, costumbres y culturas, entre ellos personas que profesan la fe islámica.
Asimismo, el respaldo ha sido expresado por gobiernos y organizaciones internacionales.
Pocos días después de los ataques terroristas, Estados Unidos recibió el apoyo del Consejo de Seguridad y de la Asamblea Nacional de las Naciones Unidas, así como de la Organización de Países Islámicos, la Unión Europea, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la organización de Estados Americanos (OEA) entre otras organizaciones y grupos.
El 12 de septiembre, un día después del ataque, la OTAN invocó el artículo cinco de su constitución, subrayando que el ataque a uno de sus miembros es considerado como un ataque a todos los miembros. Con el mismo espíritu solidario y de forma unánime, la OEA aprobó una resolución el 21 de septiembre, haciendo un llamado a todos sus miembros a tomar medidas efectivas contra grupos terroristas que operan en sus territorios y a fortalecer la cooperación regional e internacional contra el terrorismo.
El mismo 21 de septiembre, el canciller Francisco Aguirre Sacasa resumía el sentir de los Estados Miembros de la Convención de Ottawa, reunidos aquí en Managua, expresando que “todos nuestros países trabajarán juntos para llevar a justicia a los perpetradores de estos actos despreciables, así como a quienes los asisten y apoyan … y hacemos un llamado a la comunidad internacional a incrementar esfuerzos para frustrar el terrorismo mediante el aumento de la cooperación y plena implementación de las convenciones internacionales…”.
Nuestro secretario de Estado, Colin Powell, agradeció el apoyo de los amigos de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental, calificando este respaldo como un gesto alentador para todos los norteamericanos.
Esperamos que éste sea el comienzo de un compromiso mundial sin precedentes para combatir el terrorismo sin importar el blanco de sus ataques, sin importar la causa que profesan los terroristas y sin importar dónde se oculten.
En los próximos días y semanas, mi gobierno se desplazará agresivamente y a paso firme para conformar una gran coalición en contra del terrorismo, no solamente para castigar a los responsables de la masacre y a quienes los acogen, sino también a aquellos involucrados en la planificación y coordinación de futuros actos terroristas.
No hay duda de que la tarea emprendida es difícil y podría tomar mucho tiempo. El presidente Bush dijo que ésta será una guerra que no será ganada en semanas o meses. Ésta será una lucha larga y difícil que podría tomar años. Nuestro objetivo es la victoria total: la derrota de aquellos que amenazan las vidas de inocentes alrededor del planeta.
En este esfuerzo, Estados Unidos solicita el apoyo de todos los gobiernos de buena voluntad, y, más que todo, solicitamos el apoyo de todos los hombres y mujeres que desean vivir en paz. Les pedimos, como tributo a aquellos que perdieron sus vidas en estos actos de terror, que se unan a nuestros esfuerzos para asegurarnos de que estos actos criminales no se repetirán jamás, en ningún lugar de la Tierra, ni contra ningún pueblo o nación.
El autor es Embajador de los Estados Unidos en Nicaragua