La inseguridad de la propiedad es otro problema al que se enfrentan las instituciones que trabajan con pequeños productores.

Campesinos contra la pared

El 80 por ciento de las propiedades rurales de Nicaragua no están inscritas en el Registro de la Propiedad Ocho de cada diez familias campesinas están en pobreza, y el 59 por ciento en extrema pobreza Gerardo Bravo [email protected] Los organismos que trabajan con los micro y pequeños productores del campo, enfrentan una serie de […]

  • El 80 por ciento de las propiedades rurales de Nicaragua no están inscritas en el Registro de la Propiedad
  • Ocho de cada diez familias campesinas están en pobreza, y el 59 por ciento en extrema pobreza

Gerardo Bravo [email protected]

Los organismos que trabajan con los micro y pequeños productores del campo, enfrentan una serie de dificultades, entre los que se pueden mencionar la pobreza y la inseguridad de la propiedad, entre otros.

“Nosotros hemos identificado varios problemas o nudos problemáticos, como les llamamos, y a nuestro parecer el que está en el centro es la pobreza alta y extrema”, dice Melba Reyes Gómez, directora ejecutiva adjunta del Centro de Estudio y Acción para el Desarrollo (Cesade).

Agrega que estudios realizados por organismos internacionales revelan que ocho de cada diez familias del campo están en pobreza, y el 59 por ciento de ellas están en extrema pobreza.

La inseguridad de la propiedad es otro problema al que se enfrentan las instituciones que trabajan con los micro y pequeños productores, ya que las estadísticas reflejan que el 80 por ciento de las propiedades rurales de Nicaragua no están registradas, y dentro del 20 por ciento que sí lo están, muchas —la mayoría— están incorrectamente inscritas.

INSEGURIDAD Y POBREZA

“Eso tiene muchos efectos en la vida familiar de los campesinos, crea mucha inseguridad, también muchos campesinos se han visto en la necesidad de vender sus tierras, porque con los niveles de pobreza que tienen no pueden seguir todo el proceso de legalización de la tierra”, aseguró Reyes.

Agregó que eso ha llevado a que en los últimos cinco años se haya creado un amplio mercado de tierra, permitiendo el resurgimiento de los terratenientes.

Año con año, la palabra mágica que todos los sectores productivos dicen es “financiamiento”, pero el sector productivo del país es considerado por los entes bancarios como de alto riesgo.

Si los medianos productores tienen problemas con el crédito agrícola, para los micro y pequeños es un sueño tener una fuente crediticia, sobre todo porque no cuentan con tierras tituladas, las cuales son utilizadas como garantía para poder ser sujetos de un préstamo.

La desigualdad de género ha ido cambiando, ya que son muchos los organismos que tienen entre sus proyectos componentes de género, “en los últimos años las mujeres han venido ganando espacio en el campo, pero falta mucho trabajo para que ellas tengan iguales niveles de acceso a todos los recursos en el campo”, concluye Reyes.

EL CESADE

Tiene catorce años de estar trabajando con micro y pequeños productores del trópico seco, también con pequeñas empresas rurales y con cooperativas diversas; además, con colectivos de mujeres y grupos familiares.

Los primeros proyectos que desarrollaron en el país los llevaron a cabo en la zona de Occidente, y con grupos de mujeres en la región IV. El trabajo que realizan hasta la fecha es la reconversión de los sistemas productivos de las fincas campesinas y la introducción de nuevas técnicas agropecuarias como la diversificación agrícola, manejo agroforestal, y la introducción de una nueva especie en la ganadería menor —como es la oveja pelibuey— y pequeños sistemas de riego, entre otros programas.

“El que más impactó de todos los programas que hemos promovido a nivel nacional es la crianza y manejo de la oveja pelibuey”, aseguró Melba Reyes Gómez, directora ejecutiva adjunta del Cesade.

Agrega que el paisaje rural de Nicaragua ha cambiado, ya muchos micro y pequeños productores están experimentando con la crianza de la oveja pelibuey.

Otro proyecto exitoso lo cons-tituyen las tecnologías de bombeo y extracción de agua, las cuales utilizan la energía eólica y la tracción animal.

También están experimentando con una tecnología para perforación de pozos de forma manual, donde se utilizan el bambú y el excremento del ganado vacuno.

Con los programas que lleva a cabo el Cesade en todos los departamentos donde trabaja se han beneficiado unas 14 mil familias.  

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