Bartolomé PérezAIPE
CARACAS.- El reportaje de Globovisión y la prensa escrita nos estremeció: un grupo de personas que se identificaron como militantes del Movimiento Quinta República (MVR) quemaron una bandera de Estados Unidos en la Plaza Bolívar de Caracas, mientras gritaban consignas contra la nación norteamericana. Estos sujetos son los mismos que en los últimos días han venido protestando contra el alcalde mayor Alfredo Peña, incluso violentando la sede de la Alcaldía metropolitana.
El origen de tan vergonzosos actos es la continua prédica del presidente Hugo Chávez, sus amenazas e insultos a los empresarios, a la Iglesia Católica, a los dirigentes sindicales y a la prensa. Asimismo, no cesan sus ataques a la libertad económica, a los derechos de propiedad, al ALCA, contra el capitalismo y contra Estados Unidos. La llamada revolución bolivariana propone una nueva y trasnochada versión tercermundista, un bloque de naciones que se oponga a la “hegemonía norteamericana”.
La noticia preocupa y molesta. El 11 de septiembre, Estados Unidos fue víctima del más vil y salvaje atentado terrorista, evidentemente perpetrado por fanáticos cegados por el odio, la envidia y los complejos de quienes sólo saben destruir. Estados Unidos y el mundo libre, toda la gente con mentalidad democrática y amante de la libertad fue agredida. Atacaron a los símbolos del capitalismo y también al ser humano. Destruyeron importantes edificios del mundo financiero. Asesinaron a miles de civiles de todas las razas y las más diversas nacionalidades, incluyendo a muchos latinoamericanos. Pretendieron así destruir la economía de miles de comerciantes y empresarios. Y malograron operaciones comerciales y financieras de los gobiernos y empresas de Venezuela y del mundo entero.
Ese ataque bajo y ruin ha recibido el rechazo general. Venezuela no puede ser la excepción. La patria de Bolívar tiene que dar un paso firme en apoyo a Estados Unidos, su primer socio comercial. El presidente Chávez no puede asumir una conducta ambivalente de condenar el terrorismo y al mismo tiempo tratar de justificarlo, de condolerse con Estados Unidos y al mismo tiempo hacer causa común con sus agresores.
El presidente Bush habló claro: “vamos a triunfar contra quienes nos declararon la guerra porque vamos a contraatacar a los terroristas y a los países que en alguna forma los auspicien, los protejan o los beneficien”.
Llegó el momento de definirse: ¿el gobierno venezolano respalda la paz y la civilización occidental o está del lado de los terroristas globalizados y de aquellos gobiernos que los financian y los esconden?
El autor es empresario venezolano.
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