El portaviones de la Armada de EE.UU. Carl Vinson, es uno de los buques de guerra que se dirige a la zona del Golfo Pérsico, para participar en eventuales golpes militares contra bases terroristas en Afganistán. Lleva unos 80 aviones de distinto tipo. La foto no está fechada.

Afganistán cercado

Aviones militares estadounidenses se encuentran en un aeropuerto militar de Uzbekistán n Tropas de EE.UU. se han desplazado hacia Medio Oriente y el Océano Índico AFP WASHINGTON.- El presidente George W. Bush proseguía sus planes para un ataque militar contra bases terroristas, mientras fuerzas militares de Estados Unidos se concentraban en torno a Afganistán, ayer, […]

  • Aviones militares estadounidenses se encuentran en un aeropuerto militar de Uzbekistán
  • n Tropas de EE.UU. se han desplazado hacia Medio Oriente y el Océano
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AFP

WASHINGTON.- El presidente George W. Bush proseguía sus planes para un ataque militar contra bases terroristas, mientras fuerzas militares de Estados Unidos se concentraban en torno a Afganistán, ayer, y la milicia Talibán amenazaba con una Guerra Santa si es atacada.

Bush, quien se encuentra en su residencia de Camp David, se reunió ayer por teleconferencia con los miembros del Consejo Nacional de Seguridad.

“Eso quiere decir que la preparación (de las operaciones) está en curso y que continúa activamente. El Presidente prepara la próxima fase inevitable”, señaló el viernes la Casa Blanca.

Las Fuerzas Armadas llamaron a 5,172 reservistas suplementarios de la Fuerza Aérea y de la Guardia Nacional al servicio activo, llevando el total a 10,303, informó el Pentágono.

Bush aseguró que a pesar del impacto de los recientes atentados sobre la ya frágil economía estadounidense, se perfilan las condiciones de una recuperación durable.

Admitió que los atentados contra el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono en Washington afectaron a la economía, particularmente en el ámbito del transporte aéreo, del turismo y en la bolsa.

Mientras tanto, en Kabul se preparaban ayer para las represalias estadounidenses.

“La sugerencia de persuadir a (Ossama) Bin Laden para que abandone Afganistán” por su propia voluntad “fue prácticamente barrida por Estados Unidos”, y “ahora contemplamos más la opción de la Yihad (Guerra Santa), declaró a la AFP Abdul Hai Mutmaeen, portavoz del jefe supremo de los Talibán.

“Si Estados Unidos ataca Afganistán, no tendremos más opción que lanzar la Yihad”, reafirmó el ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de los Talibán, Wakil Ahmed Mutawakil.

Kabul considera “imposible” entregar a Bin Laden a los estadounidenses, porque sería “contrario al Islam”. Sobre todo cuando, según los Talibán, Washington no ha presentado pruebas de la culpabilidad del multimillonario de origen saudí en los atentados del 11 de septiembre, cuyo balance definitivo rondará los 7,000 muertos.

Mutawakil dio a entender que Bin Laden sigue en territorio afgano. “No tengo ninguna información sobre su partida de Afganistán”, declaró. La radio iraní indicó, por su parte, que Ossama Bin Laden se había refugiado en la provincia de Oruzgán, en el centro de Afganistán.

Mientras la confrontación parece inevitable, el papa Juan Pablo II declaró ayer en el inicio de una visita pastoral a Kazajastán, que la crisis no tenía que ser solucionada “recurriendo a las armas”, sino “con negociaciones y diálogo”.

Washington, que excluye recurrir a las armas nucleares, prosiguió el despliegue de sus fuerzas militares hacia Medio Oriente y el Océano Índico para, según el Pentágono, dar el mayor número de opciones al presidente Bush.

Aviones militares estadounidenses se hallaban ayer en un aeropuerto militar de Uzbekistán, una ex república soviética.  

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