Lourdes Gaitán muestra uno de los adornos de tusa, los cuales elabora cuidadosamente.

El arte de convertir la tusa en bellos adornos

Doña Lourdes Gaitán, artesana de Masaya, aprovecha la basura de la mazorca para elaborar variados artículos decorativos Clarissa AltamiranoCORRESPONSAL NINDIRÍ.- Objetos desechados y tirados a la basura son convertidos en bellos objetos, figuras de angelitos, canastitas, flores de diferentes formas y tamaños, y todo tipo de adornos y colores. Desde hace siete años, Gaitán se […]

  • Doña Lourdes Gaitán, artesana de Masaya, aprovecha la basura de la mazorca para elaborar variados artículos decorativos

Clarissa AltamiranoCORRESPONSAL

NINDIRÍ.- Objetos desechados y tirados a la basura son convertidos en bellos objetos, figuras de angelitos, canastitas, flores de diferentes formas y tamaños, y todo tipo de adornos y colores.

Desde hace siete años, Gaitán se dedica a trabajar la tusa junto a su familia. Lo único que se necesita para dar vida y belleza a este material es ingenio y creatividad, aseguró.

Explicó que aprendió a trabajar la tusa con una holandesa que llegó a la Fundación “Nakawe”, en la ciudad de Nindirí, y luego llegó a la comunidad de Los Portillos, donde impartió clases durante un año a las mujeres de la zona, pero sólo ella se dedica a este trabajo como medio de subsistencia.

“Yo tengo a doña Ambrosia”, dijo sonriendo, y explicó: “es decir, hambre, tengo necesidad de trabajar, es por esa razón que le he puesto interés y me dedico a este trabajo”.

UN TRABAJO MINUCIOSO

Los materiales que utiliza Gaitán son desperdicio del maíz (tusa), cáscaras de chagüite, jicarito sabanero, que salen de su patio, por lo que lo único que compra es la pega de zapato, spray de colores y anilina, dijo.

“El material es la basura que le queda a mi marido del cultivo de maíz, mis hijas y yo escogemos las tusas y el mecate de chagüite para hacer los adornos”, agregó.

Dedica la mañana y la noche para la elaboración de los adornos, debido a que a esas horas la temperatura está un poco fresca y hay viento, lo que propicia su trabajo, ya que de lo contrario la tusa se endurece y debe estar humedeciéndola con mucho cuidado para no dañar el adorno.

Los angelitos se hacen de tusa y de jicarito sabanero, el que se lava y se pone a secar, se tapa, con cáscaras de chagüite y se le coloca un tapón de la boca de calabaza, explicó.

MUCHA DEMANDA

Hasta la comunidad de Los Portillos llegan a buscarla gente de Managua, Tipitapa, Masaya (en el mercado de Artesanía) y Nindirí, para encargarle los adornos de quinceañera, canastitas, adornos de la iglesia, y para adornar los nacimiento en época de Navidad. Su hija Lourdes Gaitán, en varias ocasiones ha sido invitada por diferentes organismos para ir a impartir clases a otras mujeres, dijo orgullosa.  

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