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Apatía, incertidumbre se ha apoderado de la juventud en estos días, ante la proximidad de las elecciones.
Este síntoma es alarmante si se toma en cuenta que en las encuestas se refleja que los jóvenes serán determinantes para la elección del candidato que ocupe la silla presidencial el próximo año. Sin embargo la mayoría sabe muy poco acerca de los candidatos.
Muchos hemos caído en la indeferencia, producto de que en el país los poderes están dependientes de los partidos políticos de turno, los ricos pueden ser exonerados de sus actos de corrupción y hasta crímenes comunes. ¿Y el Poder Judicial? ¡Bien gracias!
Todo esto nos hace preguntarnos a los jóvenes: ¿En quién podemos confiar? ¿De qué servirá nuestro voto? ¿Qué podremos cambiar? Si los candidatos son de los partidos que mas daño le han hecho al país.
Si los candidatos quieren que les demos nuestro voto deberán ofrecernos más que hacer un “trato”, más que una “tierra prometida”, deben ofrecernos garantías, acuerdos firmados, y programas reales que reflejen cómo harán para cumplir las promesas, con qué recursos disponen para hacerlo y sobre todo garantizarnos que se llevarán a cabo.
Estos programas deben ser dirigidos a la población de una manera sencilla, que la gente los entienda para decidir mejor su voto, no por disciplina partidaria sino como ciudadanos conscientes de que con su acción cambian el rumbo de su patria. Esto, idendependientemente de que gane quien gane, el próximo año los organismos financieros del mundo como el FMI, Banco Mundial, BID, G-8, nos seguirán aplicando las políticas de ajuste económico para poder optar a la condonación de nuestras deudas y condicionando los préstamos otorgados para el “desarrollo” nacional.
No es con frases o debates públicos que Nicaragua saldrá adelante de la indiferencia y la apatía, es con soluciones reales que nos permita a los jóvenes hacer algo por nuestra patria, pues no podemos quedarnos sentados a esperar que el país haga algo por nosotros o que venga alguien de fuera a realizar consultorías caras para decirnos dónde está la pobreza, cuál es la falla de nosotros como nicaragüenses, si estos son problemas palpables que vivimos a diario.
Debemos hacer algo por nuestro país y ese “algo” inicia el 4 de noviembre con nuestro voto.