No hay un manual que oriente cómo hacer para ir a una gira con Madonna, pero una de sus coristas de toda la vida, Donna De Lory sabe cuán importante es esa experiencia. Está en la habitación de un hotel para partir a la gira titulada “Drowed World” en Nueva York.
En el vestíbulo del hotel, nos encontramos con la otra corista, Niki Haris, quien está terminando sus propias preparaciones antes del concierto. Tiene que correr cuatro millas para estar en forma. Han estado con Madonna por 15 años; han participado en cuatro giras.
Un cambio de vida por una maternidad
Mientras tanto, las noches interminables de la cantante en la carretera se han detenido. “Solíamos tener grandes fiestas en su habitación”, comenta De Lory y agrega: “ahora, las cosas son diferentes. Ella tiene vida propia y cosas qué hacer y yo respeto y admiro que ella viva esa maternidad y un matrimonio que es una prioridad en su vida. Es hermoso ver esa metamorfosis”.
Desde la gira que se transmitió el 26 de agosto en HBO y que comenzó el 9 de junio, De Lory y Haris, que están en sus 30 años, han sido testigos de otros cambios también. Entre un espectáculo y otro, solían viajar en un avión privado de Madonna. Hoy, viajan a bordo de un avión charter con diez bailarines y otros acompañantes. Ya no disfrutan del avión privado de Madonna, sin querer decir que ya no gozan de viajar con lujos, tal como lo hicieron en el pasado.
“Solíamos tener nuestras propias camas, sala de espera y TV. Nuestras conversaciones tenían también un tono de vida social agitada, chismeando sobre los clubes en que habíamos estado. Ahora, los comentarios son algo así como: “me duele la espalda”, “alguien me puede conseguir una bolsa de hielo?”, apunta Haris. “Ahora tenemos una relación adulta”, afirma De Lory.
A estos aportes, se une Madonna, quien dice: “Y todo calza perfectamente, pues después de trabajar por muchos años, la comunicación entre nosotras es mucho más fluida. Ellas siempre saben que las quiero”, enfatiza.
De Lory…
Es nativa de Los Ángeles. Su padre, Al De Lory, tocaba en las legendarias sesiones de grabación en los años 60 con Phil Spector y Los Beach Boys.
A mediados de los 80, luchaba por forjarse una carrera musical, pero todo cambió cuando el productor Patrick Leonard escuchó una de sus interpretaciones y la citó para una audición para la gira de Madonna, “Who´s That Girl” (¿Quién es esa chica?). Desde entonces, está con Madonna. Y todo parece indicar que no se arrepiente de eso, pues se ve muy contenta con su trabajo.
Niki Haris …
Es oriunda de Michigan. Tuvo una experiencia similar. Es hija de un pianista de jazz, Gene Harris. Estaba cantando para un grupo musical de Las Vegas cuando ella escuchó que Madonna necesitaba una corista que pudiera aprender 17 pasos y 19 canciones a la vez. La necesitaba para su gira de Japón que se iniciaba en una semana. “Competí con 200 chicas”, recuerda. Desde entonces son buenas amigas las tres. Y se han entendido muy bien en términos laborales.
Una relación de verdad
Hace seis años, Haris se golpeó sus piernas en California y ha sufrido cinco operaciones para recuperarse totalmente. De Lory cuidó de ella. “Era como una mamá: me bañaba, me cocinaba. Eso es ser amiga de verdad”, comenta Haris.
Son ellas las que han animado a Madonna a hacer una nueva gira. “Sabíamos que es un gran trabajo, pero es un buen desafío”. “Queríamos enfrentarlo”, confiesa De Lory. En tanto, ahí está el espectáculo, la nueva gira. Otra gira. Otro desafío. Apagan las luces. Encienden una vela. Todo el cuerpo les duele: de los pies a la cabeza. “Pero nos encanta lo que hacemos. En realidad, nos encanta”, finaliza De Lory.
Traducción: Ivet Cruz