- En Managua creyeron que regalaba a sus niños y la
entregaron a la Policía
Mario Sánchez P. [email protected]
La joven Elizabeth Espinoza Müller, de 25 años, se vino de Puerto Cabezas a Managua, este lunes, para buscar mejor vida, y sobre todo alimentar a sus cuatro niños, pero sólo ha logrado aumentar su angustia porque ha quedado en un desamparo total.
Elizabeth no hablaba y trataba de contener el llanto, mientras en sus brazos cargaba a la niña Solange, de tres meses. Axel, el niño de tres años, se sostenía de su falda, y Marbely, la niña de 8 años, estaba sentada bajo un árbol del parqueo del Hospital Infantil “La Mascota”, llorando al ver a los policías que entraban en busca de su madre.
El otro niño es Jeffrey, de 6 años, quien platicaba con la gente o jugaba colgándose a los árboles del parqueo. Los cuatro menores parecen muy desnutridos.
Betty, como los niños llaman a su madre, relató que el lunes vino de Puerto Cabezas con la idea de encontrar algún trabajo o ayuda para alimentar a sus niños, pero sólo encontró albergue en el hospital, con la condición de que sólo los dos niños menores podían permanecer adentro, mientras los mayorcitos debían quedarse afuera, en el parqueo.
En el hospital “se corrió la bola” de que ella estaba buscando a quién regalar los niños y hasta pidieron la presencia de la Policía para que la investigara. Betty fue sacada del hospital por dos agentes mujeres, quienes al verla entendieron el drama y buscaron ayuda para ella a través de la Comisaría de la Mujer, la Niñez y la Adolescencia.
El subcomisionado Sergio Gutiérrez, jefe de Investigaciones Criminales de la División Cinco, dijo que la Policía buscará ayuda para la joven madre en el Ministerio de la Familia. “Es una mujer abandonada, que en su rostro refleja la tristeza, la soledad y hasta el maltrato de que ha sido víctima. Hoy comenzaremos a hacer las gestiones para que le ayuden”, afirmó.
ESPERA AYUDA DE MI FAMILIA
El comisionado Sergio Gutiérrez, de la División Cinco, aseguró que Elizabeth Espinoza Müller no estaba regalando a sus hijos, como se rumoraba, sino que una señora que tenía un niño enfermo en el Hospital “La Mascota” le prometió que le ayudaría cuidándole a los niños más grandecitos, mientras ella permanecía en el hospital con los otros, a la espera de que sane el que está enfermo.
La Policía de la División Cinco le daría albergue, mientras hacen las gestiones con el Ministerio de la Familia para que ayude a esta mujer y sus niños.
Los niños más grandecitos estaban asustados, porque creían que estaban siendo detenidos junto con su mamá, mientras las mujeres policías trataban de ganarse la confianza, hablándoles con ternura.