Alberto Lacayo Argüello
Estando el suscrito esperando respetuosamente el cambio de luz del semáforo del Hospital Militar hacia la UNAN, el domingo 9 de septiembre a las 6 de la tarde aproximadamente, en compañía de mi esposa y de la menor de mis hijas, se nos acercó una pandillita de siete pequeños delincuentes con el supuesto propósito de limpiar el vidrio, que por cierto estaba nítidamente limpio, rodearon la camioneta, nos bloquearon los espejos retrovisores, intimidaron a mi hija y hurtaron las copas de la camioneta, de cuenta gracias a que el conductor del auto de la par, un Toyota Corolla azul, me gritó que me estaban robando las copas. Inmediatamente me bajé del automotor para reclamar a los pequeños ladrones protegidos y amparados por el tristemente célebre Código de la Niñez.
Al bajarme me rodearon los pequeños delincuentes y por supuesto, que ninguno había sido, según decían, pero al ofrecer C$50.00 (cincuenta córdobas), por la devolución de las copas que me habían robado, éstas aparecieron como por arte de magia en poder de un adulto de bigote con los ojos inyectados en guaro, quien durante el día vende copas robadas en los mismos semáforos.
Policías, actúen por favor, la información y los hechos están a la vista y si quieren cargos aquí los tienen.
Cel. No. 88-33469