Muertos por doquier

Mario Sánchez P. [email protected] Don Laurence Omier Wilson y toda su familia se angustiaron al conocer la noticia de que dos aviones habían impactado en las Torres Gemelas y que éstas habían desaparecido, porque en una de esas oficinas trabajaba su esposa, Sandra Bowie, y no sabían nada de ella, ya que las comunicaciones telefónicas […]

Mario Sánchez P. [email protected]

Don Laurence Omier Wilson y toda su familia se angustiaron al conocer la noticia de que dos aviones habían impactado en las Torres Gemelas y que éstas habían desaparecido, porque en una de esas oficinas trabajaba su esposa, Sandra Bowie, y no sabían nada de ella, ya que las comunicaciones telefónicas estaban cortadas en la zona del atentado terrorista.

Sin embargo, cuatro horas después recibieron la ansiada llamada de doña Sandra, quien muy cansada, sin poder contener el llanto, les relató que gracias a Dios resultó ilesa, pero que estaba aterrorizada, porque junto con los edificios gemelos habían desaparecido quizá miles de personas.

Doña Sandra relató que pocos momentos después de haber llegado a trabajar, se escuchó un gran estruendo que hizo vibrar a la torre gemela. Nadie sabía lo que pasaba.

Todos los trabajadores salieron hacia las ventanas para divisar la ciudad y ver qué había pasado en algún lugar cercano, y vieron que la torre más alta, de 110 pisos, estaba ardiendo en la parte superior, y que una densa nube de humo y ceniza estaba cubriendo al edificio.

A los pocos minutos de estar en las ventanas del piso 40, vio cuando el segundo avión se dirigía hacia ellos, creyó que iba a chocar contra el piso donde ella se encontraba, pero se estrelló un poco más arriba. Unos se tiraron al piso y otros se quedaron como petrificados, esperando el impacto.

Después, todo fue espantoso. Había cuerpos destrozados por diversas partes del edificio… unos lloraban, otros corrían buscando salida. Todos huían de la muerte, pero a cada instante encontraban muertos y heridos que gritaban.

Era difícil salir, miles de personas corrían aterrorizados, pero todos sacaron fuerzas extraordinarias, y ella entre la oscuridad y casi sin respirar logró llegar hasta abajo de la torre, donde tampoco sabía qué hacer. Todos querían correr hacia sus casas, pero estaban desorientados.

RELATOS DE TERROR

Doña Sandra Bowie de Omier, esposa de Laurence Omier Wilson, ex alcalde de Bluefields, también estaba en la torre durante el anterior atentado al World Trade Center, el 23 de febrero de 1993, ahora le tocó vivir los momentos más angustiosos de su vida cuando a los pocos minutos de haber salido del edificio, éste se desplomó como una fuente de agua a la que se le corta el fluido.

Dijo que desde la recesión de los años 30, cuando muchas personas desesperadas por la crisis económica se lanzaron desde la torre Empire States, que era el edificio más alto del mundo, nadie en los Estados Unidos se había vuelto a lanzar de una estructura tan alta, como ocurrió hoy (ayer) cuando algunos de sus compañeros de trabajo que estaban atrapados, prefirieron morir lanzándose al vacío.

En las Torres Gemelas trabajaban más nicaragüenses, pero hasta el momento no se sabe qué pasó con todos ellos.

Otro nicaragüense que no estaba en las torres, pero que enfrentó los momentos de mayor angustia que vive Nueva York, fue Octavio Sacasa (hijo), quien quedó atrapado en un tren subterráneo y tuvo que salir y caminar 60 cuadras para llegar al sitio hacia donde se dirigía.  

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