Comisionado mayor Javier Palacios Alegría. LA PRENSA/ARCHIVO.

Policía echa a un gran investigador

Su delito es ser muy profesional e implacable, al castigar con todo el imperio de la ley Roberto Orozco B. [email protected] Aparte de las intrigas y comentarios que generó antes y después de la asunción al cargo de jefe de la Policía Nacional, el ahora primer comisionado Edwin Cordero, el único hecho que parece ser […]

  • Su delito es ser muy profesional e implacable, al castigar con todo el imperio de la ley

Roberto Orozco B. [email protected]

Aparte de las intrigas y comentarios que generó antes y después de la asunción al cargo de jefe de la Policía Nacional, el ahora primer comisionado Edwin Cordero, el único hecho que parece ser cierto es que esta institución se desprendió de uno de los investigadores más profesionales con que contaba: el comisionado mayor Javier Palacios, ex jefe policial de Managua, según opiniones de diversos agentes.

Palacios, fundador del cuerpo policial, tiene tras de sí una historia de discriminaciones y rechazo, “ganados” exactamente por lo mismo que lo llevó a ser un buen investigador: su profesionalismo, de acuerdo con lo que dijeron sus compañeros, quienes, por diversas razones, prefirieron el anonimato.

“El primer problema lo tuvo cuando investigó el caso del buzón de Santa Rosa”, informó la fuente. Palacios era el jefe de la División de Investigaciones Criminales (DIC) cuando en el barrio referido estalló el arsenal oculto en un búnker subterráneo, la madrugada del 23 de mayo de 1993, causando la muerte de dos personas, heridas a otras y destrucción de más de una docena de viviendas del populoso sector.

LOS “ETARRAS”

Fue Palacios, según los informantes, quien planificó el operativo de búsqueda y captura de tres peligrosos ex miembros del grupo terrorista vasco ETA, quienes, durante la década de los 80, habían colaborado de cerca con el gobierno sandinista. Eusebio Arzallus, el “etarra” que administraba el Taller Santa Rosa, la fachada del buzón, era amigo de los que el jefe policial logró detener.

La acción generó inconformidad entre el grupo de jefes policiales que aún mantenían vínculos sandinistas dentro de la institución, la cual iniciaba un proceso de profesionalización con la llegada del ex director general Fernando Caldera.

“Lo señalaron de traidor”, dijeron los informantes. “En efecto, los ‘etarras’ hasta habían pertenecido a la Dirección Quinta, una estructura muy ligada a la Dirección General de la Seguridad del Estado (DGSE) de los sandinistas. Sus capturas le generaron mucha discriminación por parte de algunos jefes superiores”, agregaron.

EL NARCOJET

“La investigación de este sonado caso, llevó a Palacios a otros extremos. El escándalo apuntaba a las altas esferas del gobierno del presidente Alemán, cuyas intenciones chocaron con el profesionalismo de Palacios”, dijo un jefe operativo.

“En esta ocasión, al igual que con los ‘etarras’, Palacios ganó otros tantos enemigos”, agregaron otros policías que coincidieron con el planteamiento anterior.

Palacios pasó, luego, a la Dirección de Investigaciones Económicas (DIE), otra de las áreas que junto a la DIC y a la Dirección Antidrogas son las más “sensibles” de la Policía Nacional.

“Esto quizás es el asunto más serio de todos. Si se llega a aprobar en el nuevo Código Penal que el enriquecimiento ilícito es un delito, Palacios en el DIE ‘era un hombre peligroso’, más aún si los liberales perdieran las elecciones y asumiera un nuevo gobierno que reactivara la investigación de casos sensibles, como el del mismo narcojet”, afirmaron.

“De nuevo, creo que lo que llevó a Palacios a que fuera retirado de la Policía Nacional, fue lo mismo que le hizo generar enemistades: su profesionalismo”, concluyó una de las fuentes.  

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