- Resultados de comicios nicaragüenses deben verse como el problema de Colombia, las dificultades financieras de Argentina o los problemas en las elecciones de Perú, dice Jeb Bush
- Estados Unidos considera estos
comicios como “los más reñidos de las últimas décadas”
Sonia OsorioCorresponsal/[email protected]
Estados Unidos ve con preocupación un posible triunfo del candidato sandinista a la Presidencia de Nicaragua, Daniel Ortega, por sus relaciones con países como Cuba, pero respetará la decisión de los nicaragüenses, dijeron ayer funcionarios estadounidenses.
Las perspectivas de las elecciones generales de Nicaragua fueron analizadas ayer en Miami por el embajador de EE.UU. en Nicaragua, Oliver Garza; el subsecretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos, Lino Gutiérrez; el gobernador de Florida, Jeb Bush (hermano menor del mandatario estadounidense), y el congresista republicano Lincoln Díaz-Balart.
Gutiérrez dijo que “vamos a respetar al candidato que escoja el pueblo nicaragüense, eso, sin duda. Ahora, cuando el candidato Ortega dice que admira a (gobernante cubano) Fidel Castro y que recibe dinero de Gadafi (el líder libio), es algo que nos preocupa”, agregó.
Durante la visita de Ortega a Libia, en mayo pasado, los líderes sandinistas propusieron a Gadafi que condonara la deuda de Nicaragua con ese país, de 250 millones de dólares, y que aportara una suma no precisada para la campaña del FSLN, según dijo entonces el portavoz sandinista Silvio Mora.
Según las encuestas, el candidato presidencial del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) —que se autodefine como “profesional revolucionario”— está empatado en las preferencias de los electores con su rival Enrique Bolaños —de 73 años— del Partido Liberal.
Las elecciones generales de Nicaragua tendrán lugar el próximo 4 de noviembre, y en ellas, además del presidente, serán elegidos los miembros de la Asamblea Nacional.
APOYO A COMICIOS
Oliver Garza dijo que EE.UU. está apoyando a Nicaragua con recursos financieros y técnicos para que los comicios, considerados como los más reñidos de las últimas décadas, se lleven a cabo de manera “libre, justa y democrática”.
“Estados Unidos, ciertamente, deseará trabajar con cualquier gobierno que tome el poder en Nicaragua, como el resultado de unas elecciones libres, justas y democráticas, y que se comprometa a preservar y fortalecer las normas democráticas”, manifestó el embajador.
Al referirse a la asistencia técnica que presta EE.UU. a Nicaragua Garza agregó que “estamos comprometiéndonos con más de cinco millones de dólares para ayudar a asegurar que todos los ciudadanos de ese país tengan la oportunidad de votar, y que el proceso de elecciones sea conducido de una forma justa y abierta”.
“NO ES INTERVENCIONISMO”
Jeb Bush, por su parte, dijo que los resultados de las elecciones nicaragüenses deben verse junto a otros aspectos del contexto sociopolítico y económico de Latinoamérica, como el problema de Colombia, las dificultades financieras de Argentina o los problemas en las elecciones en Perú.
“Necesitamos una Latinoamérica creciente, democrática, que ame la libertad y que esté dispuesta a crecer con nosotros”, manifestó el gobernador de Florida.
Bush precisó que es muy importante para los nicaragüenses elegir “entre si desean regresar a la política de no respetar la propiedad privada, de restringir las libertades civiles, de no tener una economía abierta. Eso tendrá un impacto sobre un pueblo que está sufriendo”.
Añadió que el estado de Florida se beneficia o sufre las decisiones que toman los “pueblos hermanos, y hay decisiones que impactan la economía de Florida, así como las olas inmigratorias”.
SOSLAYAR AL TERRITORIO
El embajador estadounidense en nuestro país, Oliver Garza, subrayó que el apoyo de su país a Nicaragua, para que esta nación supere su capacidad “como país pequeño en asuntos regionales y mundiales, permanecerá firme si el próximo gobierno soslaya a los países que promueven el terrorismo y pisotean los derechos fundamentales de los ciudadanos”.
NO ES INTERVENCIONISMO
– El congresista republicano Lincoln Díaz-Balart, por su parte, dijo que no se trata de intervencionismo en los asuntos internos de otros países, “sino de respeto hacia Nicaragua y de manifestarle solidaridad”.
– “Tenemos que trabajar todos para que la libertad crezca, se profundice, y para que no haya regresos del totalitarismo cuando éste ya se ha superado, como en Nicaragua”, enfatizó.