Janelys Carrillo [email protected]
Luego de once años de permanecer en Nicaragua, Dorotea Granada tiene listas sus maletas para partir a Estados Unidos, aunque se va con la esperanza de que en enero próximo retornará a Nicaragua, donde ha vivido “los años más ricos y llenos de amor de su vida”.
Granada se despidió ayer de los nicaragüenses y de la Cooperativa María Luisa Obando, de Mulukukú, no sin antes agradecer al Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) y a quienes la han acompañado estos once años.
La enfermera norteamericana se va hoy del país ante la imposibilidad de renovar su cédula de residencia, pues según denunció en su oportunidad, por órdenes superiores Migración y Extranjería le impidió llenar su solicitud de actualización de estadía.
Insistió en que nunca estuvo en Nicaragua por razones políticas, sino por razones religiosas, y agregó que se va, pero sin abrigar rencor contra nadie, aunque admitió que su pecado fue trabajar con una cooperativa cuyos miembros son del partido que no es del presidente Arnoldo Alemán.
“No entiendo la necedad del gobierno, su odio personal (de Alemán) contra mí… Los ataques son irracionales, soy inocente, las cortes nicaragüenses siempre me dieron la razón”, dijo.
MAGISTRADO NO SABE DE PROYECTO DE SENTENCIA
La presidenta del Cenidh, doctora Vilma Núñez, responsabilizó a la CSJ por no haber evacuado el recurso de amparo que pudo haber impedido la salida de Granada. Explicó que hace un mes en la Secretaría de la Sala Constitucional dijeron que ya había un proyecto de sentencia y que ya iban a pronunciarse, pero nunca lo hicieron.
El magistrado Fernando Zelaya, miembro de esa Sala, aseguró a LA PRENSA que no sabe en qué paró el citado proyecto.