- Ingeniero de profesión y economista de corazón, aunque con algunas maestrías y postgrados en la rama, Silvio De Franco considera que Nicaragua se ha acostumbrado a “extender la mano” para seguir viviendo, sobre todo, de la ayuda internacional
Martha Danelia [email protected]
De carácter afable y personalidad sencilla, Silvio De Franco se conoció públicamente tras asumir, por un período corto, la presidencia del Banco Central de Nicaragua de enero a septiembre de 1992.
Graduado en ingeniería, con una maestría en administración de empresas y doctorados en economía y sociología, es ahora el Rector de la Universidad Thomas More, donde lo encontramos en una modesta oficina llena de un sinnúmero de papeles.
A su juicio, la economía nicaragüense se ha acostumbrado a depender de la comunidad internacional, situación que la hace vulnerable ante cualquier fenómeno o eventualidad.
¿Cómo mira usted la situación económica por la que está atravesando el país, la situación del café, la hambruna?
El gran problema en que hemos caído nosotros en Nicaragua es que lo motores de crecimiento endógeno de la economía no están funcionando, no existen todavía, no están encendidos, entonces, qué significa eso, ésta es una economía que se volvió absolutamente dependiente de ayuda internacional, préstamos internacionales, remesas; pero acá, fuentes endógenas de crecimiento no existen, entonces eso lo vuelve una economía muy vulnerable. De hecho, me atrevería a decir que aquí no hay una economía sólida como tal, porque todo es dependencia de afuera, nos hemos mal acostumbrado a una mentalidad de poner la mano solamente, hemos perdido el espíritu empresarial que teníamos. Además de eso, no sólo no hay motores de crecimiento, sino que las mismas agencias internacionales han insistido muchísimo en programas de ayuda a la pobreza, lo cual, no es que sea malo en sí mismo, pero lo que no hay es un programa de generación de riquezas y eso, unido a una serie de circunstancias que se han dado, en parte política y en parte económica, como la quiebra de esos famosos bancos, que detrás de eso no ha habido un manejo precisamente muy sano, ha producido que se estén dando esas pérdidas en las reservas, esa tensión enorme por los gastos del gobierno.
El advenimiento y las circunstancias políticas actuales hacen que algunas agencias internacionales hayan frenado el ritmo de sus desembolsos, recostando todo a un nuevo gobierno, lo cual es bastante lógico. Entonces, todas esas circunstancias, unidas a que ésta no es una economía que tiene crecimiento sólido endógeno, nos llevan a esta circunstancia actual, ¿cuál es la circunstancia actual?, Bueno la estamos viendo, el gobierno ha tenido que hacer recortes enormes en el presupuesto, por lo mismo, como dependemos de afuera, no dependemos de adentro, eso se siente en la economía, aparte de todos los fenómenos naturales que no son nada nuevo en Nicaragua, eso es una historia eterna, es propio de nuestro país, eso unido a la incertidumbre de las elecciones que también han pospuesto una cantidad enorme de inversiones, la gente está nerviosa, quiere sacar su dinero de los bancos, entonces, lo que es bueno, desde el punto de vista individual, colectivamente nos está llevando a una situación extremadamente difícil en el país.
El que no tengamos este crecimiento, esto tiene que ir paralelo a una planificación económica. ¿En Nicaragua, existe esa planificación económica?
No es tanto un problema de planificación económica, sino que hay algunas cuestiones que no están en su lugar. Por ejemplo, el problema de los derechos de propiedad, está lejos de ser resuelto; el problema de la institucionalización y las reglas del juego claras y estables, está lejos de ser resuelto; el problema de la consistencia de los incentivos de todo tipo, o los desincentivos que existen, está también lejos de estar en su lugar, y eso, unido a situaciones políticas coyunturales donde se dice quién ganará esta elección, quién las pierde, entonces está sumando.
Todo eso es lo que nos está llevando a eso, esto no se trata de una cuestión de planificar, qué vamos a planificar si no tenemos las bases esenciales, y las bases esenciales pasan por esas cosas que les estoy diciendo. Creo que aquí, mientras no entendamos la política como un ejercicio de libertad, de responsabilidad, sino que la sigamos exigiendo como caudillismo, como partidarismo, creo que aquí no vamos para ningún lado, porque entonces, cualquier cuestión económica que se pueda pensar, si no está ligado con eso, no funciona, entonces el horizonte de tiempo se nos vuelve bien corto. Ahora nos volvimos cortoplacistas.
Entonces, cada elección se vuelve una cuestión de vida o muerte, cada decisión política nos impacta a todos y eso no es saludable para ser una economía, no solamente, sana y con crecimiento endógenos, sino que también equitativa. Por otro lado, creo que las agencias internacionales tienen parte de la responsabilidad, creo que están enfatizando demasiado en el alivio a la pobreza y no están enfatizando, para nada, programas que nos lleven a un crecimiento endógeno, autónomo, ligado con los mercados internacionales. De qué sirve estarle dando a la gente ayuda temporal, que la gente se acostumbra a depender y no tiene un empleo digno, creo que es un modelo que hay que cambiar.
¿Cuáles serían esos motores que nos podrían llevar a ese crecimiento?
Un arreglo clarísimo, que el protagonista principal del crecimiento económico no es el Estado, sino las personas, hombres, mujeres a toda escala, que invierten, la personas que se adhieren a las personas con nuevas ideas, las personas que son innovadoras, que se van a mercados internacionales, pero para que eso pueda darse, esas personas necesitan condiciones mínimas, que no nos invadan la tierras, por ejemplo, que no les cambian las reglas del juego, que la justicia no sea discrecional sino que sea imparcial. En el fondo, el desarrollo es eso. Es la capacidad de innovar dentro de un ambiente que respeta la innovación, donde las personas puedan hacer negocios, crear empleo. En Nicaragua lo que nos falta son ciertas verdades compartidas por todos y eso tiene que ver con la famosa gobernabilidad. Al fin y al cabo, gobernabilidad es la capacidad de ser transparente, de rendir cuentas y que haya un propósito común entre Estados, sociedad civil y las personas.
¿Quiere decir que actualmente no existen esas condiciones para lograr un crecimiento económico?
Creo que no existen y si existen, existen a medias. Mas aún, me tiene bien preocupado que el modelo que estamos siguiendo y que, de nuevo, es parte de responsabilidad de las agencias internacionales, está enfatizando mucho una situación de dependencia, de que nos estamos acostumbrando a extender la mano, que nos den. Usted mira, en los mismo diarios, (si) pasa algo, lo primero que dice la gente es: ‘no nos han venido a ayudar’. Por el otro lado, hay que reconocer que se están haciendo cosas excelentes como en educación, ya hay un consenso alrededor del Plan Nacional de Educación, en el desarrollo de descentralización de las municipalidades también se han hecho cosas importantes, pero estos avances no logran ni pueden compensar todos los otros ámbitos que mencioné.
¿Considera usted que esta crisis económica por la que está atravesando el país, ha tenido su mayor impacto a raíz de la quiebra de estos bancos, eso creó incertidumbre económica?
Creo que eso aceleró todo, combinado (además) con el sentimiento electoral, que es el último año de gobierno, la ayuda está atrasada o suspendida, veremos qué pasa, se da la quiebra de estos bancos, no hay un sentido de justicia en el caso de estas quiebras, como que los que quebraron se salieron con la suya y que todos pagamos (las consecuencias). Se dan todas esas cosas juntas, pero lo que hacen es poner más de manifiesto la debilidad de la estructura económica y del modelo económico que tenemos hasta ahora.
¿Eso hace que estemos en la situación que nos encontramos actualmente?
Si uno se quiere quedar solamente examinando las causas de corto plazo, son ésas que mencionamos.
Después de la quiebra de estos bancos, ¿considera usted que quedó una fragilidad en el Sistema Financiero Nacional?
Es una paradoja bien interesante, porque creo que los otros bancos quedaron consolidados como entidades, creo que son entidades mucho más sólidas, mucho más firmes de lo que estaban antes, pero, por otro lado, la confianza hacia el sistema sí se acentuó, o sea, si uno mira los bancos que están ahora, son bancos más sólidos, más firmes, mejor manejados que los que desaparecieron, pero claro, al quebrar los bancos y si uno suma las elecciones, la gente queda con más desconfianza hacia el sistema.
¿Cree que éstos son los bancos que ya quedaron (establecidos)?
Normalmente los sistemas financieros son bien dinámicos, creo que todavía no hemos visto el fin de la historia, el día que comiencen a aparecer ya bancos extranjeros, estableciendo aquí en forma total, creo que se darán otras fusiones, lo cual es normal, si quieren los bancos meterse a proyectos más grandes, entonces, obviamente, tienen que aumentar su capital, y aumentar su capital significa fusiones, ya sea internas o externas, pero estos sistemas son dinámicos, no podemos decir que nos vamos a quedar con ese número de bancos actualmente. La gran lástima es que todo esto se está dando muchos años después de lo que yo anticipaba. Yo quería que esto pasara hace ocho años cuando el sistema todavía se podía moldear mejor, y desgraciadamente por varias circunstancias, económicas, políticas, se comenzó a dar hasta en este período presidencial.
El Banco Central le subió el encaje legal a los bancos, ¿qué consecuencias podría traer esa medida?
Más restricciones en los créditos, que de por sí ya estaban restringidos, creo que se va a profundizar un poco más la recesión, se va a sentir más el impacto de la recesión de lo que se está sintiendo.
¿Es decir, que afectará más la economía?
Se consigue más estabilidad económica, pero será a costa de menos disponibilidad de circulante y, por consiguiente, menos actividad económica, menos crecimiento.
RECESIONES Y ELECCIONES
En varias ocasiones el Gobierno ha negado la existencia de recesión en Nicaragua, pues según las explicaciones técnicas, la recesión es el fenómeno que surge cuando la economía decrece, o en otras palabras crece con signo negativo. Sin embargo Silvio De Franco descarta esta teoría, pues aseguró que en términos técnicos cuando se desacelera la economía se llama recesión.
“A mi juicio, uno la puede sentir, con sólo ver que el ritmo de crecimiento de este año es menor. Ahora, se habla de recesión cuando esto se prolonga, yo no le veo el fin, por lo menos, de aquí a enero, febrero a esto y quizás hasta marzo del próximo año”, indicó.
A su juicio, para provocarse esta situación se juntaron varios fenómenos, “es que se juntaron tantas cosas, aquí no sólo se trata de que el Gobierno no hizo tal cosa, aquí es la combinación de todo, la caída del precio del café, la lentitud de los desembolsos y la posposición de algunos de ellos, las elecciones benditas que posponen las inversiones, la desconfianza hacia el sector financiero. Entonces, todas esas cosas, desacelera la economía”.
Su percepción es que la situación seguirá al menos hasta las elecciones de noviembre próximo, “que triste es volver a decir esto, pero depende mucho de las elecciones. Las elecciones de este año son, es triste la palabra, pero son cruciales, hay que decir que son cruciales porque va a depender mucho, también, de la actitud del perdedor y ganador. Si el FSLN pierde las elecciones, y la respuesta es violenta, entonces, lo que terminará de pasar es que se acentuará esa situación económica deteriorada, y los que más van a sufrir ya sabemos quiénes son, quienes más sufren son los pobres. Por otro lado, si el FSLN gana, y no tiene un discurso de apertura, de conciliación y tranquilidad a la gente, el cinco de noviembre colapsa el sistema financiero, la gente va a sacar hasta el último centavo de los bancos, entonces, asumirá un país en caos”.