- En Haití también circuló el virus del sarampión
Valeria González [email protected]
Ante el riesgo de reaparición del sarampión y la poliomielitis, el Ministerio de Salud (Minsa), realiza una constante vigilancia epidemiológica las 24 horas del día, en los puestos y unidades de salud, manifestó Omar Malespín, director del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) de ese ministerio.
Comentó que recientemente en República Dominicana circuló el virus de la polio y en Haití el del sarampión, debido a la baja cobertura en el programa de vacunación.
“En países como el nuestro el riesgo está latente. De no estar preparado con buenas coberturas para responder ante la detección de casos, podemos correr el riesgo de… una epidemia”, expresó Malespín.
A pesar de que en los países vecinos como Costa Rica y El Salvador, se dio un brote de sarampión, en el país no se registró ni un caso, eso “no quiere decir que nos debemos dormir… sino profundizar las acciones de vacunación en la niñez y la vigilancia epidemiológica”, dijo Malespín.
MANIFESTACIONES DE LA ENFERMEDAD
Por su parte el director del Hospital Manuel de Jesús Rivera “La Mascota”, Enrique Alvarado, comentó que tanto la poliomielitis como el sarampión son enfermedades que causan daños o incluso hasta la muerte.
Expresó que desde 1988 en el país, no había casos de sarampión y cuatro años después se declaró territorio libre de esa enfermedad.
Señaló que el sarampión se manifestaba en el paciente con catarro, fiebre, pigmentaciones en la piel con manchas rosáceas o aterciopelada y conjuntivitis, además, los pacientes presentaban manchas blanquecinas llamadas koplik, en la boca. Las complicaciones del sarampión eran a nivel de mucosa, del tubo digestivo, esta enfermedad provocaba pulmonía.
Agregó que en el país se presentó una “epidemia tremenda” de polio en 1968, en ese entonces se presentaron unos 800 casos, no obstante, 10 años después no había polio.
En la historia de la medicina de Nicaragua, el paciente que adquiría la polio presentaba síntomas como fiebre, dolor en las piernas, pérdida de sensibilidad, movimiento y de reflejos.
La enfermedad evolucionaba hacia arriba, hasta abarcar los músculos respiratorios, ubicados entre la costilla y diafragma, lo cual impedía la respiración en los pacientes.
Los niños afectados eran introducidos en un aparato denominado pulmotor para que pudieran respirar, la carencia de este equipo era mortal para los menores.